La minería de uranio en Chubut exige planes sostenibles más allá de la extracción
La reciente autorización para la exploración de uranio en Chubut ha reavivado el debate sobre el potencial del recurso. Sin embargo, un empresario minero advierte que se requiere un plan de desarrollo económico que trascienda la mera extracción.

La exploración de uranio en Chubut ha cobrado nuevas fuerzas tras la autorización dada a una empresa canadiense para realizar prospecciones en la zona de Laguna Salada. Este movimiento se interpreta como un paso significativo en un contexto global donde el uranio se ha convertido en un recurso estratégico para la generación de energía nuclear. Aunque el presidente de la Cámara de Proveedores y Empresarios Mineros de Chubut, Gerardo Cladera, destacó el impacto positivo de esta actividad, aclaró que el proyecto en el que está trabajando la empresa está lejos de alcanzar una fase de explotación inmediata. En este sentido, Cerro Solo se posiciona como la iniciativa más avanzada en la provincia.
Cladera hizo hincapié en que la minería de uranio tiene antecedentes en Argentina, recordando que, durante años, la Comisión Nacional de Energía Atómica fue clave en la exploración y explotación del mineral. A pesar de que en su momento fue más rentable importar uranio que extraerlo localmente, el escenario ha cambiado y el mineral ha recuperado protagonismo en el ámbito energético. Cladera aseguró que Argentina debe enfocarse en utilizar sus recursos naturales para abastecer sus centrales nucleares, actualmente dependientes de importaciones.
El potencial de Chubut en este campo es considerable, según el geólogo. Estima que los depósitos en Cerro Solo podrían abastecer las centrales nucleares argentinas por un periodo de 20 a 30 años, brindando además oportunidades para la exportación a largo plazo. Sin embargo, aclara que este potencial solo se materializará si los proyectos avanzan y alcanzan una producción efectiva, algo que no se materializará a corto plazo.
El desafío principal que enfrenta la meseta es desarrollar alternativas económicas que trasciendan la extracción de recursos naturales. Al discutir sobre la dependencia de las comunidades, Cladera citó el ejemplo de Comodoro Rivadavia, que vio como su economía se basó casi exclusivamente en la actividad petrolera. Ella plantea la pregunta de qué ocurrirá con estas localidades una vez que los proyectos mineros dejen de funcionar. El empresario subrayó que, si bien la minería puede representar una oportunidad, no debe considerarse como la salvación de la región.
Según Cladera, es fundamental que la meseta no solo dependa de la minería, sino que se implementen planes que fomenten la recuperación económica y la generación de empleo, además de mejorar el acceso a servicios básicos. Un claro indicador de la necesidad de estas acciones es la situación de El Mirasol, un lugar donde una antigua escuela ha quedado vacía, reflejando la falta de jóvenes y oportunidades en la zona.
De esta forma, la exploración de uranio en Chubut enfrenta el doble reto de ser parte de un proceso de recuperación económica mientras se asegura un desarrollo sostenible que beneficie a la comunidad en su conjunto.