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La mora crediticia se mantiene alta a pesar de una leve baja en agosto

La morosidad en créditos se estanca en agosto, con variaciones según el tipo de deudor. Mientras las familias muestran una leve disminución en su mora, las empresas ven un incremento, destacándose la problemática en las tarjetas no bancarias que superan el 33%.

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La mora crediticia se mantiene alta a pesar de una leve baja en agosto

La morosidad en el sector crediticio argentino mostró señales de estancamiento en agosto de 2026, según datos de la Central de Deudores del Banco Central, procesados por la consultora 1816. La irregularidad total del sector privado no financiero se mantuvo en 7,7%, idéntica a la cifra de julio, contrastando notablemente con el 1,5% observado en octubre de 2024, cuando la situación era más favorable.

Al desglosar los datos, se observa que la mora de las familias bajó levemente del 12,9% en julio al 12,8% en agosto. En cambio, el porcentaje de morosidad de las empresas aumentó de 3,6% a 3,8%. Esta diferencia en la morosidad es significativa, ya que por cada punto de cartera irregular en las empresas se registran más de tres en los hogares, que enfrentan urgencias económicas a través de préstamos personales y el uso de tarjetas de crédito.

Particularmente crítico es el escenario para las tarjetas no bancarias y las billeteras virtuales, donde la mora familiar alcanzó el alarmante 33,9%. Este índice representa la vigésima primera suba mensual consecutiva, evidenciando una alta dependencia de las familias en este tipo de crédito, que representa en torno al 17% del financiamiento total a los hogares. A pesar de ser una porción relativamente pequeña, agrupa el mayor nivel de incumplimiento.

A pesar de estos indicadores preocupantes, el informe revela dos posibles signos de alivio. En agosto, las refinanciaciones alcanzaron niveles récord, representando el 3,8% del crédito total destinado a familias y el 0,8% al financiamiento empresarial. Solo en el caso de los hogares, el monto total de las deudas refinanciadas superó los $2,7 billones. Asimismo, la deuda en situación 2, que incluye atrasos de hasta 90 días, también mostró una mejora, descendiendo al 2,7%, el menor nivel desde agosto de 2025.

Sin embargo, es crucial destacar que el alivio no será inmediato. La normativa establece plazos estrictos para que las refinanciaciones se reflejen en la clasificación de deudores, lo que significa que las mejoras en la mora tardarán en verse. Además, el contexto se complica porque el crecimiento del stock de crédito está estancado, lo que destaca la falta de una solución rápida y efectiva para resolver la morosidad.

En resumen, aunque hay indicios que sugieren una posible disminución de la mora a largo plazo, el contexto actual de financiamiento limitado y los plazos para la regularización de deudas dificultan una recuperación inmediata y profunda del sector.

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