La morosidad alcanzó el 12,9% en julio de 2026, inquietud por el crédito en el país
En julio de 2026, la morosidad en préstamos personales alcanzó el 12,9%. A pesar de refinanciaciones récord, más del 50% de los deudores están considerados irrecuperables, lo que genera preocupación sobre la reactivación del crédito en el país.

En julio de 2026, la morosidad en los préstamos a hogares en Argentina llegó al 12,9%, lo que genera inquietud en el sector bancario y el gobierno nacional, que busca transformar el crédito privado en motor de la recuperación económica. Esta cifra se mantiene elevada a pesar de la estabilización en la tasa de morosidad luego de un período de subas continuas.
Un informe de la consultora 1816, con datos provenientes de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA), advierte que no solo se trata de una mayor cantidad de usuarios en mora, sino de una significativa contracción en el crédito total otorgado. Esto ha llevado a que más de la mitad de los deudores se encuentren en situaciones consideradas irrecuperables, sugiriendo un problema estructural en el sistema financiero.
Ante esta crítica situación, las entidades bancarias han intensificado sus programas de reestructuración de deudas, llevando a un récord del 3,7% en créditos refinanciados respecto al total otorgado a los hogares. Sin embargo, la burocracia para salir de los registros de incobrabilidad es larga y compleja, lo que afecta la posibilidad de recuperación efectiva de esos montos.
Las tasas de interés se han incrementado como respuesta al riesgo de incobrabilidad, registrándose en agosto una Tasa Efectiva Anual (TEA) promedio del 89,2% en bancos y del 244% en entidades no bancarias. Este contexto se presenta en un escenario de inflación que ronda el 33,8% interanual, generando una presión adicional sobre el acceso al crédito.
En este marco, la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia indica que las ganancias por intereses netos del sistema financiero fueron prácticamente equilibradas con las pérdidas por créditos incobrables, totalizando $16,1 billones. Esto refuerza la necesidad de una mayor cautela y selección en la concesión de créditos por parte de las entidades, lo cual implica un freno a la expansión del consumo a través de préstamos personales y tarjetas.
Se plantea, por lo tanto, que no se espera una pronta recuperación del nivel de morosidad hacia cifras más manejables, como el 2,5% que se registraba a fines de 2024, lo que revela un contexto complejo para el crecimiento y reactivación económica que tanto se anhela.