La morosidad en créditos afecta la rentabilidad de los bancos en Argentina
La creciente morosidad en la devolución de créditos y tarjetas está afectando la rentabilidad de los bancos en Argentina. Según Moody’s, el porcentaje de dinero destinado a cubrir posibles pérdidas ha aumentado significativamente, lo que podría tener consecuencias a corto plazo en el sector financiero.

La morosidad en la devolución de créditos personales y tarjetas de crédito ha comenzado a mermar la rentabilidad de las entidades bancarias en Argentina. Según un reciente informe de Moody's, el costo que los bancos deben destinar a provisiones por posibles impagos ha pasado del 3,4% de la cartera bruta al 9% durante el mes de mayo de 2026. Esta situación se presenta en un contexto donde aproximadamente seis millones de los 20 millones de adultos con créditos enfrentan dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras.
El informe destaca que el rápido crecimiento del crédito entre 2024 y 2025 junto con un entorno macroeconómico más estable han contribuido al deterioro de la calidad de los activos en las carteras minoristas, particularmente las no garantizadas. Como resultado, las entidades tuvieron que ajustar su estrategia y empezar a reestructurar sus carteras de crédito para abordar la creciente morosidad, que alcanzó un 15,9% en créditos personales y un 13,1% en tarjetas hacia julio de 2026.
Las entidades bancarias han señalado la necesidad de reorganizar su estructura de créditos en un intento por recuperarse de la situación actual. Sin embargo, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, ha indicado que no se implementarán políticas específicas para abordar este problema, considerándolo un conflicto entre privados. Esto refleja una tendencia más amplia donde el modelo de negocio bancario se desplaza hacia la concesión de créditos, después de haber dependido del financiamiento del sector público por años.
Hasta no hace mucho, los bancos obtenían buena parte de su rentabilidad mediante la captación de depósitos a plazo fijo y su posterior inversión en letras del Tesoro, pero este modelo se ha vuelto menos atractivo y rentable debido a las altas tasas de inflación y la variabilidad del mercado. Con el regreso a un modelo de negocio más tradicional en el que priman los créditos, los bancos enfrentan un período de transición hacia ingresos más recurrentes, lo que podría ser beneficioso a largo plazo.
Por otro lado, Moody’s ha anticipado que las provisiones para pérdidas crediticias seguirán siendo elevadas en 2026 mientras los bancos lidian con las consecuencias del auge en créditos de los años recientes. Este panorama sugiere que la situación de morosidad podría seguir afectando el desempeño financiero de las entidades en un futuro cercano, complicando los esfuerzos de recuperación del sector.