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La necesidad de reformar la Justicia en la era de la inteligencia artificial

Se plantea una crítica al sistema judicial actual, subrayando la urgencia de incorporar la inteligencia artificial para agilizar los procesos. Esta transformación va más allá de simples reformas, abogando por un rediseño completo de cómo funciona la Justicia en Argentina.

Por Leonardo Herreros5 min de lectura
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La necesidad de reformar la Justicia en la era de la inteligencia artificial

La justicia en Argentina se enfrenta a múltiples dificultades que impactan directamente en su prestigio, siendo la lentitud uno de los problemas más pronunciados. Este fenómeno no solo se asocia a la cantidad de casos que colapsan los tribunales, sino también a la rigidez de los procedimientos judiciales. La frase "justicia tardía no es justicia" resuena con fuerza, reflejando las consecuencias que pueden resultar de absoluciones o condenas demoradas, que pueden arruinar vidas o desvirtuar la función penal.

Históricamente, el sistema judicial se limitaba al desempeño humano, pero la llegada de la inteligencia artificial (IA) y la automatización desafía esta premisa. Por lo tanto, es imperativo comenzar a pensar en un sistema judicial que pueda interactuar con tecnologías inteligentes. En otros países, ya se han implementado herramientas automatizadas para la gestión de causas menores, utilizando trámites virtuales que agilizan la infraestructura judicial sin comprometer la esencia del trabajo del juez.

En Argentina, ya se están dando pasos hacia la digitalización de procesos, como la gestión de expedientes y la posibilidad de realizar notificaciones y firmas electrónicas. Sin embargo, se sugiere que, al igual que el tren bala japonés forzó un rediseño completo del ferrocarril, la Justicia necesita un cambio de paradigma a fondo y no solo reformas cosméticas.

En este nuevo contexto, los litigantes podrían redactar escritos con asistencia de IA en cuestión de minutos. Si los tribunales continúan aplicando métodos tradicionales, podría generarse una paradoja en la que la intención de acelerar los procesos termine volviendo a la justicia más lenta. La IA tiene el potencial de procesar volúmenes ingentes de datos en un instante, siendo entonces esencial integrarla como una herramienta de apoyo en la labor judicial.

La incorporación de la inteligencia artificial no implica la delegación de decisiones fundamentales a máquinas, sino que debe ser vista como un recurso que auxilia en tareas como búsqueda de información, formulación de hipótesis y redacción de documentos. Aunque los sistemas actuales presentan errores y omisiones, se espera que con el tiempo estas falencias se minimicen a medida que se perfeccionen los modelos utilizados.

Si se aplica con criterio, la IA representa una oportunidad significativa para reducir tiempos y esfuerzos en el ámbito judicial. Al igual que cualquier herramienta poderosa, su uso debe ser supervisado por profesionales capacitados, así como un martillo o un bisturí; puede ser destructiva en manos inadecuadas pero extremadamente útil cuando se emplea correctamente.

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