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La OMI advierte sobre riesgos para el transporte marítimo en el Mar Rojo

La Organización Marítima Internacional ha condenado los recientes ataques a buques en el Mar Rojo, donde marineros enfrentan graves riesgos. Esta situación podría afectar las cadenas de suministro globales y se traduce en un aumento de costos en el transporte marítimo.

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La OMI advierte sobre riesgos para el transporte marítimo en el Mar Rojo

La Organización Marítima Internacional (OMI) ha emitido una alerta sobre los crecientes riesgos para la navegación comercial en el Mar Rojo, tras una serie de ataques a embarcaciones, incluidos incidentes que han dejado heridos y daños significativos. Estos ataques, atribuibles a fuerzas rebeldes respaldadas por Irán, han llevado a la OMI a calificar la situación como crítica, poniendo en riesgo tanto la vida de los marineros como la integridad de las cadenas de suministro globales.

El secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, expresó su condena a estos ataques, subrayando la importancia de la seguridad en esta vital vía de comercio marítimo. A medida que los conflictos en Medio Oriente se intensifican, la navigación por estas aguas se convierte en un desafío considerable para las embarcaciones comerciales, obligando a los operadores a reconsiderar los riesgos y a evaluar alternativas más seguras.

Desde el inicio del conflicto, se han abandonado al menos nueve embarcaciones con 93 tripulantes, mientras que se reporta la muerte de 17 marineros debido a las hostilidades en la región. La ONU también ha intervenido, pidiendo la liberación inmediata de los tripulantes retenidos en situaciones de piratería, resaltando la necesidad de que el derecho internacional proteja a los civiles que desempeñan un papel crucial en el comercio global.

Un aspecto particularmente preocupante es la crisis en el estrecho de Ormuz, donde más de 6.000 marineros están atrapados en aproximadamente 400 buques, en condiciones precarias. Muchos de estos marinos carecen de alimentos, agua y electricidad, lo que genera un estado de emergencia que podría llevar a demandas humanitarias más amplias y a la intervención de organismos internacionales.

Además, el impacto de estos conflictos se refleja en el mercado energético, con el petróleo alcanzando precios de hasta 100 dólares por barril, lo que encarece los costos de fletes marítimos. Esta volatilidad en los precios afecta no solo a las rutas comerciales en Medio Oriente, sino que también impacta en el comercio a nivel global, influyendo en los consumidores y en la economía de regiones como América Latina.

Debido a la situación actual, muchas navieras han optado por desviar su tráfico alrededor del continente africano, una maniobra que alarga considerablemente los tiempos de tránsito y aumenta los costos logísticos. Como resultado, cada semana de desvío conlleva mayores gastos en combustible y tripulación, trasladando este aumento a los precios de los bienes importados.

La OMI ha manifestado su compromiso de monitorizar la situación de manera continua y de brindar asistencia a los estados y operadores marinos que lo soliciten. No obstante, enfatizó que la única solución sostenible a esta crisis es abordar las causas subyacentes del conflicto en lugar de depender de medidas temporales.

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