La ONU advierte sobre el impacto de 'El Niño' en la seguridad alimentaria de Centroamérica
El director del Programa Mundial de Alimentos (WFP) de la ONU anunció que el fenómeno 'El Niño' podría perjudicar la seguridad alimentaria en Centroamérica, afectando especialmente el Corredor Seco. Las sequías y lluvias extremas representan un riesgo significativo para la agricultura local, ya que miles dependen de cultivos vulnerables.

Carl Skau, director ejecutivo interino del Programa Mundial de Alimentos (WFP), alertó que el fenómeno climático 'El Niño' representa una grave amenaza para la seguridad alimentaria en Centroamérica, particularmente en el Corredor Seco que abarca partes de Guatemala y El Salvador. A pesar de los avances logrados en los últimos años en la reducción de la desnutrición infantil, el WFP destaca que las previsiones de sequías prolongadas y lluvias extremas podrían revertir estos progresos si no se implementan medidas de prevención adecuadas.
El Corredor Seco, una franja que va desde el sur de México hasta Costa Rica, afecta a aproximadamente 10,5 millones de personas que dependen de la agricultura de subsistencia, principalmente del cultivo de maíz y frijol. Estas comunidades son extremadamente vulnerables a las variaciones en las precipitaciones, lo que puede comprometer su capacidad para alimentarse. Durante sus visitas a El Salvador y Guatemala, Skau constató que la escasez de lluvias ya ha devastado varias cosechas, lo que provoca un estado crítico en la disponibilidad de alimentos.
El representante del WFP enfatizó la urgencia de distribuir apoyo alimentario y recursos en las comunidades afectadas, dado que muchos agricultores han visto sus siembras perderse por la falta de lluvias. Las condiciones climáticas de los próximos meses son preocupantes y, aunque el impacto se sentirá localmente, también podría tener consecuencias a nivel global, haciendo prever problemas no solo de sequías en algunas áreas, sino también de inundaciones en otras.
Para abordar estos desafíos, Skau hizo hincapié en la necesidad de un enfoque preventivo coordinado que involucre a instituciones públicas, municipalidades y cooperación internacional. La idea es proteger los medios de vida de la población rural y asegurar su autonomía en la gestión de la seguridad alimentaria.
El WFP trabaja en colaboración con las autoridades guatemaltecas para desarrollar políticas y llevar a cabo intervenciones concretas en comunidades vulnerables, buscando que estas asumieran las riendas de la atención al hambre y la nutrición a largo plazo. Skau detalló que el objetivo es diseñar una estrategia de salida de diez años, donde las instituciones locales logren independencia operativa y financiera.
Sin embargo, el aumento de la incertidumbre en las donaciones a programas humanitarios a nivel internacional complica estos planes. Skau advirtió que es crucial que los países de la región fortalezcan sus presupuestos nacionales para mantener las intervenciones en nutrición, ante una reducción de financiamiento global para este tipo de ayuda.