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La Patagonia chilena protege sus bosques de algas con apoyo de pescadores artesanales

En la Patagonia chilena, pescadores artesanales implementan medidas para proteger los bosques de algas de huiro, fundamentales para la vida marina. Esta acción incluye la prohibición de su extracción hasta 2034 y surge tras un estudio científico que revive la importancia de este ecosistema.

Por Newsroom Infobae4 min de lectura
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La Patagonia chilena protege sus bosques de algas con apoyo de pescadores artesanales

La Patagonia chilena ha iniciado un esfuerzo significativo para proteger sus bosques de algas, conocidos como huiro, que pueden alcanzar altitudes de hasta ochenta metros. Este ecosistema subacuático ha sido considerado crucial para la pesca artesanal, motivo por el cual los pescadores locales promovieron una veda extractiva que se mantendrá vigente hasta 2034. Esta iniciativa busca preservar la biodiversidad y el equilibrio de las especies que dependen de estas algas, como la centolla juvenil y el calamar patagónico.

El proyecto de investigación que respalda esta acción fue liderado por el Centro Internacional Cabo de Hornos, junto con instituciones académicas como la Universidad de Chile y la Universidad de Magallanes. A través de una revisión minuciosa de estudios previos, el equipo investigativo identificó al menos 535 grupos de organismos que cohabitan en estos bosques, calificándolos como un "sistema en sí mismo" que actúa como refugio y fuente de alimento en la región subantártica.

Jaime Ojeda, uno de los académicos responsables del estudio, subraya el rol vital que cumplen estos bosques en la crianza de especies marinas, describiéndolos como "guarderías bajo el agua". Sin embargo, la riqueza de este ecosistema enfrenta constantes amenazas, principalmente por la presión del sector privado para extraer recursos del mar, lo cual podría tener consecuencias negativas tanto para la economía local como para la subsistencia de las comunidades que dependen de la pesca.

Los pescadores de la región han tomado un papel activo en el proceso de conservación, colaborando estrechamente con la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura. Según Andrés Mansilla, coautor del estudio, los pescadores poseen un conocimiento invaluable del entorno marino, reconociendo que cualquier alteración en los bosques de huiro impactará no solo su actividad laboral, sino también la vida de sus familias y su entorno económico.

Además, los bosques de algas de la Patagonia están en una ubicación geográfica única, ya que se extienden a lo largo de más de 1.700 kilómetros desde la región de Chiloé hasta el mar de Drake, una distancia más extensa que la que hay entre Madrid y Ámsterdam. Estos bosques son perennes, a diferencia de otros ecosistemas similares en el hemisferio norte, lo que permite el desarrollo de una biodiversidad considerablemente mayor.

La veda de extracción de huiro no solo busca conservacionismo, sino que también enfatiza la relación sostenible entre los pescadores y el medio ambiente. Los esfuerzos continúan para asegurar que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando y beneficiándose de estos recursos marinos. La colaboración entre la ciencia y la comunidad está cimentando un camino hacia una gestión más responsable de los ecosistemas marinos en la Patagonia chilena.

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