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La pobreza en Argentina alcanza el 32% en 2026, a pesar de la baja inflación

En el primer semestre de 2026, la tasa de pobreza en Argentina alcanzó el 32%, un aumento preocupante desde el 28% registrado en el segundo semestre de 2025. Este incremento se produce en un contexto de baja inflación, lo que sugiere que los problemas laborales están afectando la capacidad de la población para cubrir sus necesidades básicas.

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La pobreza en Argentina alcanza el 32% en 2026, a pesar de la baja inflación

Según datos recientes del INDEC, la pobreza en Argentina ha vuelto a aumentar, alcanzando el 32% de la población en el primer semestre de 2026. Esta cifra se presenta tras un descenso notable desde el 53% en 2024, cuando se registró el pico más alto a raíz de la crisis inflacionaria. Desde aquella época, se observó un descenso que culminó en el 28% a fines de 2025, lo que hacía prever una tendencia positiva que lamentablemente se ha revertido.

Un aspecto relevante puntualizado por el análisis del economista Jorge Colina, de IDESA, es que, a diferencia de años anteriores, la reciente suba de la pobreza no está relacionada con un aumento en los precios de los bienes y servicios, sino más bien con la situación del mercado laboral. La estabilidad de precios durante este período hace que el foco de atención se desplace hacia el empleo y la calidad de este, lo que ha puesto de manifiesto una realidad preocupante en la economía argentina.

La pobreza se mide en relación a la Canasta Básica Total (CBT), y, aunque esta mantiene su costo sin sobresaltos, el aumento en la tasa de pobreza se debe a una leve caída en el empleo total y un aumento significativo en la informalidad laboral. Entre 2025 y 2026, el desempleo se incrementó y las oportunidades laborales formales disminuyeron, afectando especialmente a los trabajadores en situaciones vulnerables que han caído en la pobreza.

El análisis remarcó que el empleo informal, en cierta medida, ha compensado la caída de empleos formales; sin embargo, la realidad es que este tipo de trabajos no ofrecen la misma seguridad ni condiciones salariales adecuadas. A pesar de que los salarios informales se incrementaron, esto no es suficiente para asegurar que las familias puedan cubrir sus necesidades básicas adecuadamente.

Se observa un contraste entre los sectores productivos: mientras crecen industrias como la energía, minería y agro, que generan pocos empleos, las áreas que suelen ofrecer más oportunidades, como la construcción y los servicios, sufren contracciones. Esta situación agrava la problemática laboral y, por ende, el nivel de pobreza, evidenciando así que la estabilización de precios por sí sola no es suficiente para mejorar la calidad de vida de los argentinos.

En conclusión, para abordar la pobreza en la Argentina, es crucial no solo controlar la inflación, sino también fomentar la creación de empleos de calidad en los ámbitos urbanos. La concentración en sectores que no generan muchos puestos de trabajo efectivos podría perpetuar la vulnerabilidad social y económica de una parte considerable de la población.

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