La Policía de Santa Cruz finaliza el acampe tras 40 días de protestas salariales
Luego de un prolongado conflicto salarial, la Policía de Santa Cruz terminó su acampe frente a la Casa de Gobierno en Río Gallegos tras 40 días de protestas. Las negociaciones entre las fuerzas policiales y el gobierno provincial no lograron alcanzar un acuerdo satisfactorio.

La Policía de Santa Cruz decidió levantar el acampe que mantenían desde hace más de 40 días frente a la Casa de Gobierno en Río Gallegos. Esta protesta, una de las más extensas en la historia reciente de la fuerza, comenzó a inicios de junio con reclamos sobre aumentos salariales y mejoras en las condiciones laborales del personal policial y penitenciario.
Los efectivos manifestaron su rechazo a las ofertas salariales propuestas por el gobierno provincial, ya que las consideraban insuficientes. El principal reclamo exigía que el salario inicial superara los 2 millones de pesos. A lo largo de las semanas, la protesta se intensificó e incluyó movilizaciones, caravanas y concentraciones, formando un acampe permanente que atrajo la atención pública y llevó a un aumento de la visibilidad del conflicto.
El gobierno provincial intentó negociar a través de varias mesas de diálogo, las cuales incluyeron ocho reuniones con representantes policiales y del Ministerio de Trabajo. Sin embargo, la desavenencia persistió, y el clima de tensión escaló, particularmente en las inmediaciones de la Escuela de Policía, donde se denunciaron actos de vandalismo en las instalaciones por parte de algunas de las fuerzas.
La última oferta del gobierno, considerada como el "máximo esfuerzo" financiero, preveía una actualización progresiva del valor punto hasta fin de año. Aunque esta propuesta apuntaba a mejorar el salario de un agente ingresante a 1.713.034 pesos hacia diciembre, aún quedaba lejos de las demandas iniciales de los manifestantes.
Finalmente, con la decisión de levantar el acampe, los efectivos comenzaron a desmontar las estructuras en la calle Alcorta. Cabe destacar que días antes, las protestas en la zona norte de la provincia ya habían cesado, lo que permitió que el servicio policial comenzara a normalizarse gradualmente.
El conflicto salarial reflejó tensiones más amplias entre las fuerzas de seguridad y el gobierno provincial, en un contexto donde los desafíos económicos y los ajustes presupuestarios siguen siendo relevantes. La finalización del acampe no garantiza que las tensiones se disipen de inmediato, ya que persiste la insatisfacción entre las fuerzas ante la situación actual de sus remuneraciones y condiciones laborales.