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La producción de arenas en Río Negro se recupera tras el colapso de 2025

La producción de arenas para fracking en Río Negro continúa en aumento después de un primer semestre difícil y un drástico descenso en 2025. En agosto, la producción alcanzó 110.000 toneladas, marcando una tendencia de crecimiento sostenido.

Por Néstor Pérez5 min de lectura
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La producción de arenas en Río Negro se recupera tras el colapso de 2025

La industria de arenas silíceas en Río Negro ha comenzado a mostrar signos de recuperación tras un año difícil, especialmente 2025, que evidenció una caída significativa en la producción. Desde junio, la extracción de este material clave para el fracking ha experimentado un crecimiento por tres meses consecutivos, con un notable incremento en agosto, donde se lograron producir aproximadamente 110.000 toneladas.

Desde que comenzaron los registros en 2026, hasta el 23 de agosto, se despacharon cerca de 400.000 toneladas de arenas hacia Vaca Muerta, lo que equivale a unos 13.500 viajes en camiones. Este aumento en la producción parece estar alineado con la perspectiva de un crecimiento en la actividad petrolera, que se acelerará con la reciente inauguración del Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).

En términos de proyecciones, se espera que la demanda de arenas para fracking en el sector de oil and gas supere las 6 millones de toneladas en 2026. De esta cantidad, un 75% proviene de proveedores en Entre Ríos o el norte de Buenos Aires, mientras que el resto se destina a la producción local. Si la tendencia actual se mantiene, la producción de arenas en Río Negro podría alcanzar unas 800.000 toneladas, lo que representaría aproximadamente un 12,5% del total necesario para Vaca Muerta este año.

Sin embargo, la trayectoria reciente de Río Negro dista mucho de los niveles alcanzados en 2024, cuando la producción llegó a 2,6 millones de toneladas. En 2025, el volumen se redujo drásticamente a 1,5 millones de toneladas, intensidad que se debe a decisiones estratégicas de algunas petroleras de optar por arenas de Entre Ríos, las cuales consideran más eficientes para la productividad de los pozos de shale.

Este cambio de preferencia ha tenido un impacto considerable, llevando al cierre de plantas procesadoras de arenas en el sur de Río Negro. La situación se agrava aún más por la crisis de la empresa NR, que se acogió a la ley de convocatorias de acreedores, acentuando la caída en la producción de arenas en la región.

Con el escenario actual, la industria de arenas de Río Negro se enfrenta a la necesidad de diversificar su oferta y mejorar sus procesos ante una competencia creciente en el sector. A medida que se estabiliza la producción en Vaca Muerta, será crucial que el sector de arenas mantenga un crecimiento sostenible para absorber la demanda futura.

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