La producción de petróleo crece en Vaca Muerta, mientras el sector textil sufre pérdidas
El desarrollo en Vaca Muerta ha llevado a un aumento notable en la producción de petróleo, que alcanzó casi un millón de barriles diarios, mientras el sector textil enfrenta una crisis con la pérdida de 27.000 empleos. Este escenario plantea interrogantes sobre el futuro de la economía argentina bajo el actual modelo económico.

A medida que el gobierno argentino de Javier Milei se acerca a su tercer año, los contrastes en la economía se hacen evidentes. Por un lado, la producción de petróleo en la formación de Vaca Muerta ha alcanzado niveles históricos, con casi un millón de barriles diarios en julio, representando un 70% de esta producción. La evolución de Vaca Muerta ha cambiado las dinámicas del mercado energético, permitiendo a Argentina disminuir sus importaciones y comenzar a generar saldos exportables, transformando el perfil energético del país.
En el primer semestre de 2026, la producción de petróleo en Vaca Muerta fue de 914.000 barriles diarios, lo que representa un incremento del 172% interanual. Este crecimiento se ha concentrado principalmente en el área del shale en Neuquén, mientras que las cuencas de producción convencional muestran una tendencia a la baja. Según expertas del sector, este cambio es significativo y marca una evolución en la capacidad de producción argentina, desplazando las preocupaciones previas sobre la necesidad de abastecimiento invernal.
Por el contrario, la industria textil enfrenta una preocupante crisis. Desde diciembre de 2023, el sector ha perdido alrededor de 27.000 puestos de trabajo registrados, según datos de la Federación de Industrias Textiles. Esta caída en el empleo ha sido más pronunciada en el segmento textil que en el de indumentaria, reflejando un desafío crítico para este sector que históricamente ha sido un pilar de la economía argentina.
La situación del sector textil se ve reflejada en las estadísticas de la actividad industrial, que ha mostrado una caída del 2% en el primer semestre de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior. La producción de prendas, cuero y calzado ha disminuido en un 14% interanual, colocando a la industria textil entre los sectores con menor rendimiento en el contexto actual.
Este panorama de "dos velocidades" en la economía argentina plantea interrogantes sobre la capacidad de recuperación de sectores vulnerables como el comercio, la construcción y, en particular, la industria textil. A medida que se acercan las elecciones, las expectativas sobre cualquier posible cambio en la política económica aumentan, aunque el futuro inmediato para la industria textil parece incierto.