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La regeneración del pinar en La Palma tras el incendio de 2016

Una década después del incendio forestal que arrasó casi 4.900 hectáreas en La Palma, el pinar muestra una notable capacidad de rebrote, destacando la adaptabilidad del pino canario. Sin embargo, expertos advierten que el ecosistema completo puede tardar muchas décadas en restablecerse.

Por Newsroom Infobae5 min de lectura
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La regeneración del pinar en La Palma tras el incendio de 2016

El pinar de La Palma ha logrado rehacerse en gran medida tras el devastador incendio de agosto de 2016, que afectó a aproximadamente 4.900 hectáreas en la isla. Este fenómeno, que obligó a evacuar a casi 3.000 personas, expone la resiliencia del pino canario (Pinus canariensis), conocido por sus adaptaciones que le permiten sobrevivir a altas temperaturas y regenerarse rápidamente. Sin embargo, los especialistas advierten que la completa recuperación de la biodiversidad del ecosistema requiere un tiempo considerable, posiblemente varias décadas.

Luis G. Morera, biólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), señala características importantes del pino canario que explican su recuperación. La especie posee una corteza gruesa, que puede llegar hasta los ocho centímetros, lo que le brinda protección ante el fuego. Además, presenta un tejido específico que le permite brotar nuevamente tras el daño severo. El pino canario no solo puede rebrotar rápidamente, sino que también sus piñas se abren a altas temperaturas, actuando como depósito de semillas que favorecen la reforestación.

Francisco Prieto, jefe del Servicio de Medio Ambiente y Emergencias, explicó que en Canarias no se realizan grandes esfuerzos de repoblación tras los incendios porque el pino comienza a rebrotar en poco tiempo. Las prácticas de manejo ambiental se enfocan en prevenir la erosión del terreno utilizando madera quemada para estabilizar el suelo y reducir la escorrentía, un desafío en un entorno volcánico como el de La Palma.

Sin embargo, la recurrencia de incendios y los cambios climáticos, como las sequías prolongadas, representan un riesgo adicional para la regeneración de estas áreas boscosas. Durante incendios de copa, se estima que entre un 10 y un 20% de los pinos puede fallecer, dependiendo del clima posterior. Estos factores complican el restablecimiento del ecosistema que alguna vez existió antes del fuego.

A pesar del regreso del verde a las laderas de La Palma, Manuel Nogales enfatiza que la regeneración del pino no debe confundirse con la restauración del ecosistema completo. Muchas especies de fauna y flora no volverán en el corto plazo y se necesitan décadas para que la diversidad original retorne. La evolución del pino canario ha estado marcada por un entorno volcánico y afectado por prácticas humanas, lo que ha dejado secuelas en la biodiversidad actual.

El cambio climático añade una nueva capa de incertidumbre a este proceso, poniendo a prueba las cualidades adaptativas del pino canario, que ha perdurado a través de milenios. La recuperación total del ecosistema es una tarea compleja y a largo plazo, requiriendo un enfoque integral en la gestión ambiental.

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