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La responsabilidad detrás de la inteligencia artificial en decisiones judiciales y corporativas

Un reciente caso en Esquel aborda las implicancias de la inteligencia artificial en decisiones judiciales. La sentencia de un juez fue anulada debido a la influencia de un asistente de IA en su redacción, destacando la necesidad de la responsabilidad humana en el uso de estas tecnologías.

Por Pedro Pistoni4 min de lectura
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La responsabilidad detrás de la inteligencia artificial en decisiones judiciales y corporativas

En junio de 2025, un caso en Esquel evidenció las complejidades relacionadas con la inteligencia artificial (IA) en el ámbito judicial. Un juez condenó a un hombre a dos años y medio de prisión por robo, pero al revisar la sentencia, la Cámara encontró parte del texto elaborado por un asistente de IA, lo que llevó a la anulación del fallo y del juicio sin requerimiento expreso. Esto planteó dudas sobre la capacidad del juez para distinguir entre su propio razonamiento y el generado por una máquina, llevando a que el Superior Tribunal de Chubut rescindiera la nulidad. La Corte subrayó que la responsabilidad por el fallo recaía siempre en el juez que lo firmó, reafirmando que juzgar no es una tarea que se puede delegar.

Este incidente no es aislado, ya que en el ámbito corporativo, un caso de 2024 en Canadá ilustró un escenario similar. Un pasajero se vio involucrado en una disputa con Air Canada, donde un chatbot emitió información incorrecta acerca de una tarifa por duelo. El tribunal falló en contra de la aerolínea, reconociendo que la empresa no podía eludir su responsabilidad alegando que el chatbot operaba de forma independiente. Esta decisión refuerza la idea de que detrás de cualquier automatización existe una decisión humana inicial sobre su implementación.

En el contexto legislativo, el reciente proyecto de Ley General de Sociedades busca establecer “sociedades automatizadas”, empresas que operen exclusivamente a través de IA. Sin embargo, el debate en el Senado ha llevado a la incorporación de cláusulas que determinan que siempre debe existir un responsable humano frente a las acciones de estas sociedades automatizadas. Esto demuestra un consenso emergente sobre la importancia de la responsabilidad, a pesar de los avances tecnológicos.

Estas discusiones revelan que, aunque la inteligencia artificial puede facilitar tareas y ofrecer recomendaciones, la responsabilidad última por sus decisiones recae en humanos. Este principio no requiere de nuevas legislaciones específicas, pues dentro de las normas actuales de responsabilidad civil y defensa del consumidor ya se estipulan obligaciones en función del daño causado. La necesidad de identificar a los responsables es vital para asegurar una correcta regulación y funcionamiento en la era digital.

Con el avance de tecnologías como la IA en todos los sectores, el marco jurídico debe adaptarse, pero siempre manteniendo la esencia de que la responsabilidad no puede ser delegada a una máquina. Estos casos deben servir de guía para delinear un futuro donde la automatización y la intervención humana coexistan de manera responsable.

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