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La selección argentina de powerchair fútbol finaliza cuarta en el Mundial

La selección argentina de powerchair fútbol culminó en el cuarto puesto del Mundial celebrado en Argentina, tras perder con Estados Unidos. Santiago Arocena, un jugador destacado, compartió cómo este deporte le ha transformado la vida y lo ha acercado a otros jóvenes.

Por Brisa Bujakiewicz4 min de lectura
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La selección argentina de powerchair fútbol finaliza cuarta en el Mundial

El seleccionado argentino de fútbol adaptado, conocido como powerchair fútbol, finalizó su participación en el Mundial disputado en Argentina en la cuarta posición tras perder frente a Estados Unidos. Este torneo, que reunió a equipos internacionales, permitió a los jugadores locales competir ante su público, lo que realzó la emoción del evento y su significado más allá de los resultados deportivos.

Santiago Arocena, uno de los integrantes del seleccionado, destacó la experiencia que significó jugar un Mundial en casa, apreciando el apoyo de los familiares y seguidores en las tribunas. Arocena, que sufre de atrofia muscular espinal, comenzó en el deporte gracias a una recomendación de su kinesiólogo. Contó que, al principio, se mostró reacio a la actividad, pero con el tiempo se convirtió en una parte fundamental de su vida cotidiana.

Durante el torneo, el equipo argentino logró llegar a las semifinales, donde se enfrentó a Inglaterra y, aunque perdió 1 a 0, Arocena enfatizó la importancia de haber alcanzado esa etapa. La derrota ante Estados Unidos en el partido por el tercer puesto dejó un sabor agridulce, dado que se acercaron a la posibilidad de una medalla, lo cual representa un hito en la participación argentina en este deporte.

El interés creciente en el powerchair fútbol en Argentina se hace evidente, aunque todavía enfrenta el desafío de ampliar su base de jugadores. Arocena, al hablar del impacto social del deporte, mencionó su deseo de que más chicos con necesidades especiales tengan la oportunidad de conocer y participar en esta disciplina. La inclusión y la posibilidad de compartir experiencias son algunos de los beneficios que él ha encontrado en el powerchair fútbol.

Una particularidad del torneo fue que el entrenador del equipo argentino, de origen inglés, tiene un vínculo personal con este deporte a través de su hijo, que juega en el equipo inglés. Esta conexión hizo que el encuentro fuera aún más emotivo para los jugadores argentinos. Además, el cuerpo técnico se ha adaptado a la diversidad del plantel, utilizando un intérprete para facilitar la comunicación de las estrategias durante los partidos, lo que demuestra la diversidad e inclusión en el ámbito del deporte adaptado.

El Mundial de powerchair fútbol significó un paso importante tanto para la visibilización de este deporte en Argentina como para el fortalecimiento de la comunidad que lo rodea, que busca seguir creciendo y logrando que más personas se sumen a esta actividad.

La próxima fase para la selección será fortalecer su preparación para futuros torneos, con el objetivo de superar los logros alcanzados y continuar inspirando a jóvenes con discapacidades a participar y disfrutar de la actividad física.

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