La sidra de Río Negro avanza hacia la Indicación Geográfica
La sidra de Río Negro está en camino hacia el reconocimiento de Indicación Geográfica, tras la publicación del registro en el Boletín Oficial. Este proceso permitirá a los productores locales asegurar la calidad y origen de sus productos, promoviendo la economía regional.

La sidra elaborada en la provincia de Río Negro avanza hacia la obtención de la Indicación Geográfica (IG), un proceso que se formalizó recientemente con la publicación de un aviso en el Boletín Oficial de la Nación. La iniciativa fue presentada por la Asociación Consejo de Promoción y Control Provisorio de la IG Sidras de Río Negro – Patagonia, entidad constituida por los elaboradores de esta bebida que busca certificar su calidad y resaltar su origen.
La publicación del registro no implica la obtención inmediata de este reconocimiento, sino que abre un período de 30 días en el que cualquier persona o entidad interesada puede presentar objeciones sobre el cumplimiento de los requisitos establecidos. Este plazo culmina a fines de noviembre, momento en que se evaluarán las oposiciones y se determinará si procede la certificación.
El protocolo que regula la futura Indicación Geográfica exige que la sidra se produzca únicamente con jugos de manzanas y peras frescas provenientes de productores locales, prohibiendo el uso de jugo concentrado. Además, se establece que la bebida debe ser envasada en la provincia de Río Negro. Este sello garantizará al consumidor que está adquiriendo un producto elaborado con fruta rionegrina, lo que está en sintonía con el crecimiento del mercado de productos locales y gourmet.
La calidad del suelo, compuesto por arcillas, y el clima continental desértico de Río Negro son elementos que favorecen la producción de manzanas y peras, ingredientes fundamentales para la elaboración de sidra. La IG busca no solo preservar estas características, sino también potenciar la identidad de la industria regional.
Uno de los aspectos más relevantes de este proceso es el impacto que tendrá en la economía local, ya que la exigencia de envasar en origen tiene el potencial de retener el valor agregado del producto dentro de la provincia. Actualmente, muchas de las sidras se elaboran en la región pero son envasadas en industrias del Gran Buenos Aires. Con la implementación de esta IG, se espera fomentar el empleo local y fortalecer la cadena de producción.
La obtención de la Indicación Geográfica para la sidra de Río Negro es parte de un programa nacional que apoya a pequeñas y medianas empresas alimentarias en el cumplimiento de los requisitos necesarios para este tipo de certificaciones. A través de esta iniciativa, se ha contado con la colaboración de organismos como el INTA y el INTI, además de universidades y gobiernos provinciales, lo que subraya la importancia del trabajo conjunto para fortalecer la economía regional.