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La tragedia del Ballet Estable del Teatro Colón en 1971

El 10 de octubre de 1971, un accidente aéreo sobre el Río de la Plata cobró la vida de destacados integrantes del Ballet Estable del Teatro Colón. La tragedia, que incluía a José Neglia y Norma Fontenla, truncó las carreras de nueve bailarines que se dirigían a una función en Trelew.

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La tragedia del Ballet Estable del Teatro Colón en 1971

El 10 de octubre de 1971, un vuelo que transportaba a José Neglia, Norma Fontenla y siete bailarines del Ballet Estable del Teatro Colón se estrelló sobre el Río de la Plata, resultando en la muerte de todos sus ocupantes. El grupo viajaba a Trelew para realizar una función benéfica en el Teatro Español en la que se recolectarían fondos para una causa social. La producción del evento se vio interrumpida de manera trágica y repentina.

José Neglia, a esa fecha de 42 años, había ofrecido previamente una función a beneficio de niños con discapacidad en el Teatro Coliseo, presentando la obra "El Niño brujo". Ese mismo día compartió un almuerzo familiar antes de dirigirse al Aeroparque. El viaje tenía además un sentido de preparación, ya que al regresar estaban programados los ensayos para una gira por los Estados Unidos, lo que hacía aún más dolorosa la pérdida para el mundo de la danza.

Por su parte, Norma Fontenla, reconocida bailarina de 41 años, había tenido una carrera brillante, destacándose en producciones de renombre como el "Cascanueces" y ganando el premio a la mejor bailarina argentina en el Festival Mundial de la Danza de París en 1968. Fontenla y Neglia fueron dos de las figuras más sobresalientes del ballet argentino, con una popularidad notable que resonó incluso en medios de comunicaciones masivos.

La vertiginosa carrera de estos artistas se vio impulsada por la creación en 1960 del Instituto Superior del Arte, que formó a muchos bailarines que alcanzarían reconocimiento internacional. La cultura de la danza en Argentina, especialmente en Buenos Aires, estaba viendo un auge gracias a estos y otros artistas que ofrecían lo mejor de su arte en los escenarios, lo que hacía la tragedia aún más impactante.

El accidente ocurrió cuando el Beechcraft 65 Queen Air, un avión bimotor, se estrelló a aproximadamente 500 metros del despegue. Como resultado de la tragedia, la comunidad artística y la sociedad en general vivieron un duelo colectivo, marcando un hito doloroso en la historia del ballet nacional.

El Teatro Español, que esperaba a los artistas para esta función, fue testigo de cómo una generación de bailarines prometedores se extinguió en un instante. Las consecuencias de esta tragedia se sintieron en el ámbito cultural argentino durante años, recordándoles a todos la fragilidad de la vida y la belleza del arte que se vieron truncadas aquella noche. Con el legado de estos bailarines, se hace un recordatorio de la importancia de su contribución a la danza en el país, que sigue resonando hasta la fecha.

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