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La transformación de una chacra en el Valle de Viedma: de hortalizas a avellanas

La historia de la chacra de Carlos Aveggio en el Valle de Viedma refleja el cambio en la agricultura patagónica, donde se pasó de cultivos tradicionales a la producción de avellanas. Esta diversificación se ha vuelto clave para la sostenibilidad de la actividad en un contexto de desafíos productivos.

Por Auribel Zuarce4 min de lectura
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La transformación de una chacra en el Valle de Viedma: de hortalizas a avellanas

Carlos Aveggio llegó al Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (Idevi) con su familia en la década de 1970, cuando iniziaron a explorar la agricultura en la Patagonia. Al principio, la chacra se dedicaba a la producción de hortalizas como papas y tomates, y más tarde manzanas, pero la necesidad de diversificarse surgió con el cierre de la planta procesadora Río Negro a finales de la década de 1980. Este hecho obligó a Aveggio a replantear su producción al buscar nuevas alternativas económicas.

En respuesta a la crisis, el Idevi implementó un plan para fomentar el cultivo de avellanas, proponiendo a los productores la entrega de plantas a cambio de un compromiso de devolución a los tres años. Aveggio optó por esta alternativa, comenzando con una hectárea de avellanos. Este primer paso resultó ser un cambio decisivo, que permitió a la familia expandir su producción.

Con el tiempo, el cultivo de avellanas fue tan exitoso que Aveggio logró incrementar su superficie de cultivo a entre cuatro y cinco hectáreas. Esto fue posible no solo gracias a la siembra de nuevas plantas, sino también porque el avellano tiene la capacidad de multiplicarse mediante hijuelos, lo que facilitó la expansión sin depender exclusivamente de la compra de nuevas plántulas. Además, la chacra se diversificó incorporando nogales y manteniendo tres hectáreas dedicadas a las manzanas.

La historia de la chacra de Aveggio no solo ilustra el potencial agrícola de la Patagonia, sino también cómo las familias han sabido adaptarse a las adversidades del mercado. Las variedades de manzanas cultivadas originalmente, como la Red Delicious, se han visto afectadas por los cambios en las preferencias de los consumidores, lo que resalta la importancia de la diversificación en las explotaciones agrícolas.

El cultivo de avellanas se posiciona como una alternativa viable y en auge, impulsada por un mercado creciente en el sector de chocolatería y repostería. Esto no solo ha permitido a la familia Aveggio mantener su actividad agrícola, sino que también ha contribuido al desarrollo económico local en el Valle de Viedma.

Mirando hacia el futuro, la experiencia de Carlos Aveggio podría servir de inspiración para otros productores agrícolas de la región, quienes enfrentan el desafío de adaptarse a un mercado cambiante y buscar nuevas oportunidades para el crecimiento sostenible de sus explotaciones. Esta narrativa de adaptación y éxito podría incitar a más agricultores a explorar cultivos alternativos en una región rica en recursos naturales, pero frágil ante las variaciones económicas y climáticas.

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