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La Universidad del Comahue impulsa un proyecto de producción alimentaria

La Universidad Nacional del Comahue ha puesto en marcha un innovador proyecto de producción alimentaria, que abastece a varios comedores universitarios. Dirigido por Walter Mela, este programa combina la enseñanza de la hidroponía con la necesidad de ofrecer alimentos asequibles a los estudiantes, beneficiando entre 700 y 900 comensales diarios.

Por Alejandra Groba3 min de lectura
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La Universidad del Comahue impulsa un proyecto de producción alimentaria

La Universidad Nacional del Comahue, a través de su Facultad de Ciencias Agrarias, ha implementado un interesante proyecto que combina la educación agrícola con el abastecimiento de alimentos a comedores universitarios. Dirigido por el ingeniero agrónomo Walter Mela, este programa utiliza la hidroponía para cultivar diversos alimentos en la chacra universitaria de Cinco Saltos, beneficiando a aproximadamente 700 a 900 estudiantes que almuerzan allí diariamente.

Walter Mela, quien fue pionero en hidroponía en Argentina desde su graduación en 2001, ha tenido un recorrido profesional que incluye tanto la docencia como la producción agrícola. Después de un período en el ámbito privado, Mela volvió a la universidad con la intención de retomar un proyecto que había sido interrumpido por cuestiones burocráticas y falta de recursos. Junto a un grupo de colegas, logró establecer esta chacra que no solo es un espacio de aprendizaje para los estudiantes, sino que también se ha convertido en una fuente crucial de alimentos frescos y accesibles.

El proyecto fue concebido inicialmente con la idea de generar ingresos que permitieran a la universidad apoyar económicamente a los estudiantes que enfrentan dificultades para acceder a la alimentación. Desde sus inicios, Mela ha buscado implementar un modelo que no dependa exclusivamente del financiamiento estatal, alineándose con la idea de producción sostenible y comunitaria.

Los cultivos en la chacra permiten a los alumnos aprender sobre técnicas avanzadas de horticultura y manejar tecnología actual en producción agrícola. Esto no solo contribuye a su formación académica, sino que también les proporciona un sentido de pertenencia y conexión con su entorno a través de la producción de alimentos que consumen sus pares.

Además, el impacto social del programa se extiende más allá de la educación, ya que aborda una problemática real que enfrentan los estudiantes universitarios: la accesibilidad a la alimentación. En un contexto donde el costo de vida puede ser un obstáculo para muchos, esta iniciativa representa un paso hacia la autonomía alimentaria dentro del ámbito educativo.

En la actualidad, Mela fue invitado a exponer en un encuentro sobre bioeconomía, lo que resalta la relevancia y el interés en este tipo de proyectos innovadores que pueden servir como modelo para otras instituciones. El objetivo es seguir expandiendo esta iniciativa y, potencialmente, replicarla en otras universidades de la región, contribuyendo así a un modelo educativo más inclusivo y autosustentable en la Patagonia.

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