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La vida del cirujano de General Roca y su pasión por el judo

Ariel Yoiris, cirujano de General Roca y apasionado del judo desde niño, combina su carrera médica con la enseñanza de este arte marcial. A través de su trayectoria, Yoiris transmite valores de disciplina y comunidad a nuevas generaciones en su dojo local, el Club Del Progreso.

Por Walter Rodriguez4 min de lectura
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La vida del cirujano de General Roca y su pasión por el judo

Ariel Yoiris, a sus 51 años, ha logrado integrar su profesión como cirujano con su pasión por el judo, un arte marcial que practica desde los siete años. Su día comienza en el quirófano, donde lleva dos décadas ejerciendo la medicina, y se transforma al caer la tarde en el dojo del Club Del Progreso, donde enseña y entrena, vistiendo el judogi, el uniforme tradicional del judo.

Desde joven, Yoiris se sintió atraído por el judo, un deporte que, aunque es individual en la práctica, se vive en un contexto de equipo. En su infancia, probó otros deportes como el básquet, pero fue en el dojo donde encontró su verdadera vocación. Esta experiencia temprana lo llevó no solo a competir, sino también a entender la importancia de aprender de los demás en la mejora continua.

Durante su juventud, Yoiris trasladó su entrenamiento a La Plata, donde formó parte de Estudiantes de La Plata, un club con reconocimiento nacional. Esta etapa fue clave para su formación, tanto en lo deportivo como en lo académico, pues simultáneamente avanzaba en su carrera de medicina. Sus recuerdos de esos años destacan el intenso desarrollo físico y mental que vivió, así como la calidad competitiva del equipo.

En 2005, tras finalizar sus estudios, Yoiris regresó a General Roca y se reencontró con su maestro, Ricardo Sandoval, en el dojo que había conocido de niño. El espacio se había visto afectado por la falta de continuidad, así que juntos trabajaron para revitalizarlo y reconstruir la comunidad de judocas. Con el tiempo, Yoiris se consolidó como una figura clave en la enseñanza del judo, convirtiéndose en coprofesor y luego en uno de los referentes de la escuela.

El enfoque que Yoiris aplica en su enseñanza va más allá de la técnica; se centra en valores fundamentales como el aprendizaje continuo, la enseñanza y la formación del carácter de los alumnos. Promueve una filosofía que conecta la práctica del judo con enseñanzas de vida, enfatizando la importancia de ser buenas personas.

Hoy, enseña a nuevas generaciones en el dojo de su ciudad natal, transmitiendo no solo técnicas de judo, sino también principios éticos y valores que considera esenciales en la vida de cada judoca. Su historia es un ejemplo de cómo las pasiones pueden coexistir y complementarse, influenciando positivamente a otros en el camino.

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