La vida del ‘Yeti de Copahue’ en la villa termal bajo la nieve
En la villa termal de Copahue, un residente se enfrenta a los desafíos del invierno patagónico. La historia de Nicolás Canter, apodado 'Yeti de Copahue', refleja la vida en un lugar donde convergen termas y nieve.

Copahue, una pequeña villa ubicada a 378 kilómetros de Neuquén capital, se enfrenta a un entorno polar durante el invierno. Conocida por sus termas y su cercanía al volcán Copahue, esta localidad se transforma y se cubre de nieve desde fines de otoño hasta bien entrada la primavera. Este año, los visitantes han comenzado a apreciar el destino termal entre junio y agosto, lo que ha ayudado a cambiar su perfil estacional.
Nicolás Canter, quien reside en la villa desde 2018, describe cómo un día, al abrir su puerta, se encontró con un muro de nieve. Ante la imposibilidad de salir, optó por cavar un túnel, lo que muestra su ingenio para enfrentar los desafíos del crudo invierno. Su trabajo en la Hostería Hualcupén entre diciembre y abril lo mantiene ligado a este paraíso de la cordillera, donde aprendió a manejar las dificultades que plantea el clima extremo.
La historia de Copahue se entrelaza con la de Nito Zingoni, conocido como el Rey del chivito, quien ha sido pionero en la zona desde 1984. Su nuevo emprendimiento, una parrilla construida con paneles SIP, se suma a la singularidad del lugar. A pesar de estar en un terreno inhóspito donde en el pasado apenas había comunicación, Nito y otros residentes decidieron establecerse definitivamente, enamorados del paisaje y la atmósfera de la zona.
Nicolás destaca que, a pesar de las bajas temperaturas, su hogar es cálido gracias a las fumarolas que emergen del suelo, proporcionando calor natural a través de los pisos cerámicos. Esta peculiaridad del lugar permite que, incluso bajo cero, él pueda caminar descalzo en su hogar. Sin embargo, la inclemencia del tiempo es constante y el viento puede causar estragos rápidamente, generando fuertes acumulaciones de nieve en áreas específicas.
Con el apodo de ‘Yeti de Copahue’, Nicolás se ha convertido en una figura emblemática de la villa, siendo el único civil durante gran parte del año. Sus esfuerzos por mantener el lugar habitado y activo reflejan un espíritu de supervivencia y comunidad en un rincón aislado de la Patagonia. Con el pueblo chileno de Trapa Trapa a solo 10 kilómetros, esta zona se convierte en un punto de conexión no solo cultural, sino también geográficamente significativo.