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Las hormigas cortadoras y su evolución como plaga en jardines

Investigadores argentinos han estudiado la evolución de las hormigas cortadoras, revelando cómo se adaptaron para cortar pastos y se convirtieron en una amenaza para jardines y cultivos.

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Las hormigas cortadoras y su evolución como plaga en jardines

Un reciente estudio realizado por científicos argentinos ha revelado la evolución de ciertas especies de hormigas cortadoras, que se han adaptado para seccionar pastos duros en respuesta a cambios ambientales. Este proceso tuvo lugar entre mediados y finales del Mioceno y principios del Plioceno, lo que ocurrió hace cerca de 10 millones de años. A partir de análisis genéticos de hormigas actuales y estudios anteriores, se identificaron cambios en las mandíbulas de estas especies, que ahora son más robustas, adecuadas para procesar la compleja estructura de los pastos ricos en sílice.

El biólogo Andrés Sánchez-Restrepo, quien coordina el área molecular de la Fundación para el Estudio de Especies Invasivas (FuEDEI), explicó que los ancestros de estas hormigas probablemente se alimentaban de vegetación diferente, como las dicotiledóneas. En su estudio, un equipo multidisciplinario recolectó ejemplares de diversos géneros de hormigas en Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil, para investigar su historia evolutiva a través de análisis de ADN.

Un cambio climático reciente hace aproximadamente 15 millones de años en el sur de América promovió la expansión de zonas de pasto, lo que creó una nueva fuente de recursos para estas hormigas. Este proceso de adaptación les ha permitido cortar pasto, y en consecuencia, tienen un impacto significativo en los ecosistemas y también en la producción agrícola, especialmente en viñedos y plantaciones jóvenes.

Sánchez-Restrepo advirtió sobre el potencial daño que estas hormigas pueden causar en los cultivos si no se implementan controles adecuados. Los métodos tradicionales de control suelen ser químicos, generando preocupación por su impacto ambiental, mientras que las hormigas han desarrollado estrategias para adaptarse a estos tratamientos. Por ello, conocer su biología y comportamiento es crucial para diseñar estrategias de control más efectivas y específicas.

Las hormigas cortadoras desempeñan un rol ecológico importante al cultivar hongos en sus hormigueros, que son fuente de alimento para sus larvas y adultas. Esta interacción simbiótica con la flora y otros microorganismos les permite prosperar en su entorno. Sin embargo, las prácticas caseras de control, como dejar arroz para atraerlas, resultan contraproducentes al contribuir a su alimentación y sostenimiento.

A pesar de su potencial plaga, Sánchez-Restrepo señaló que su capacidad de invasión fuera de Sudamérica es limitada, especialmente por la Cordillera de los Andes. Esta barrera natural evita que se dispersan a otras regiones de América del Sur. Comprender la evolución de estas hormigas puede ofrecer pautas para un manejo más adecuado en los entornos urbanos y rurales, donde su presencia sigue siendo una preocupación para muchos jardineros y productores.

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