Las importaciones cubren el 70% del mercado textil argentino y generan críticas
El sector textil argentino enfrenta una crítica situación debido a que el 70% del mercado se abastece de importaciones. Las entidades del rubro denuncian una "competencia fraudulenta" relacionada con la política de apertura comercial implementada por el gobierno actual.
El mercado textil argentino se encuentra en un estado crítico, con un 70% de su abastecimiento proveniente de importaciones. Esta realidad ha suscitado denuncias de "competencia fraudulenta", especialmente en el contexto de la nueva política comercial del gobierno de Javier Milei, que ha facilitado el ingreso de productos extranjeros sin ofrecer mejoras significativas para la industria local. La Fundación Pro Tejer ha alertado sobre los efectos perjudiciales que esta apertura comercial tiene sobre la producción nacional, subrayando que históricamente la producción local y las importaciones se mantenían en equilibrio.
En el primer semestre de 2026, las importaciones de productos textiles e indumentaria alcanzaron 177.356 toneladas y US$911 millones. A pesar de experimentar una caída del 20% en cantidades y un 5% en valores en comparación con el año anterior, el sector enfrenta una desaceleración notable en los primeros eslabones de la cadena productiva, como materias primas y hilados, con disminuciones de hasta el 52% en ciertas categorías. En contraste, las importaciones de indumentaria y productos para el hogar han registrado un aumento significativo, lo que acentúa la crisis del sector local.
Las entidades del sector, como la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), han criticado la política de desregulación y las rebajas impositivas aplicadas en los últimos años, que, según argumentan, favorecieron la entrada de productos importados por encima de la producción nacional. Indicaron que al mismo tiempo, la industria local enfrenta altos costos de operación, una carga tributaria elevada y carencias de financiamiento que limitan su capacidad para competir en igualdad de condiciones.
Una de las preocupaciones centrales radica en la forma en que las importaciones se están valorando. Se estima que más del 70% de los productos ingresan al país a precios notablemente bajos, a menudo sin cubrir los costos de producción. Esta situación ha llevado a los industriales a denunciar prácticas que consideran desleales y perjudiciales para la economía local.
Pese a las críticas, FITA ha remarcado que la industria textil siempre ha estado dispuesta a competir. La firma de acuerdos con entidades del Mercosur y la Unión Europea, así como los esfuerzos para abrir canales comerciales con Estados Unidos, son parte de un enfoque más amplio para mejorar la competitividad. Sin embargo, advierten que el problema actual se centra en la falta de regulaciones que impidan la subfacturación de importaciones, lo que socava los esfuerzos de recuperación del sector.
En este escenario complejo, las entidades del sector demandan medidas urgentes que promuevan condiciones de comercio justas, que permitan así devolver a la producción local un lugar destacado en el abastecimiento del mercado argentino. La situación actual podría llevar a una mayor desindustrialización si no se implementan cambios significativos de política que protejan a la industria nacional.