Las lluvias beneficiarían la calidad de lana en la estepa patagónica
Las recientes lluvias en el área de Ingeniero Jacobacci han traído mejoras significativas en la calidad de la lana. La mayor cobertura vegetal garantiza una recuperación óptima de los animales en preparto, aunque complica los esquilados por el exceso de humedad.

Las intensas precipitaciones en la estepa patagónica, especialmente en la zona de Ingeniero Jacobacci, han generado condiciones favorables para la producción ovina y caprina. Desde hace varios días, se reportan lluvias continuas en un área de aproximadamente 30 mil kilómetros cuadrados, lo que podría considerarse un sistema de riego natural. Este fenómeno tiene un impacto positivo en el crecimiento del pastizal, justo al iniciar el periodo de parición de ovejas y chivas, favoreciendo la recuperación de la condición corporal de los animales.
Andrés Gaetano, ingeniero agrónomo y jefe de la Agencia Extensión Rural del INTA en Ingeniero Jacobacci, destacó que las actuales condiciones climáticas han permitido una biomasa vegetal récord, gracias a las precipitaciones y temperaturas moderadas. Este crecimiento permitirá una mejor alimentación para los animales, lo que es crucial antes del parto. Sin el riesgo de heladas y en un contexto de días nublados, la humedad del suelo se mantiene, beneficiando aún más el desarrollo de los pastizales.
Una de las mejoras más significativas se relaciona con la calidad de la lana producida en esta temporada. Tradicionalmente, en años secos, la lana tiende a acumular tierra, afectando su calidad antes de la esquila. Sin embargo, este año, la ausencia de fuertes vientos y el suelo húmedo previenen la contaminación, lo que resulta en una lana más limpia y de mejor calidad. Se estima que esta mejora podría incrementar el rinde al peine, representando un aumento de al menos 40 centavos de dólar por kilo de lana sucia, lo cual repercutirá positivamente en el precio del producto.
A pesar de estos beneficios, el exceso de lluvias también ha planteado desafíos para el sector ganadero. Cuando los animales están mojados, no es posible realizar la esquila, lo que puede afectar el bienestar de la ganadería. Gaetano mencionó que en ocasiones, las cuadrillas de esquila han tenido que suspender su trabajo y regresar a los pueblos, esperando mejores condiciones climáticas. Además, la lana húmeda no puede ser clasificada correctamente y se corre el riesgo de que se eche a perder si se almacena de forma inadecuada.
La tradición de esquila preparto, donde los animales son esquilados antes de parir, continúa siendo la norma en la región. Este manejo tiene múltiples beneficios, como asegurar que los animales coman más por el frío y busquen refugio, lo que permite un mejor desarrollo de la ganadería. Sin embargo, la interacción entre las lluvias y esta práctica se convierte en un factor a monitorear.
Por lo tanto, el impacto de las lluvias en la estepa va más allá de la mejora en la calidad de la lana. También se presenta como un factor crucial para la recuperación de la hacienda, pero plantea nuevos desafíos que el sector deberá gestionar en el corto plazo. Mirando hacia adelante, será fundamental observar cómo evoluciona la situación climática y su efecto tanto en la producción como en la logística del sector.