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Las mujeres jóvenes enfrentan altos niveles de morosidad en Argentina

Un informe revela que las mujeres menores de 25 años lideran las tasas de morosidad en Argentina, con un 38,25% de incumplimiento en sus pagos. Este fenómeno se vincula a la informalidad laboral y la brecha de género.

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Las mujeres jóvenes enfrentan altos niveles de morosidad en Argentina

Un reciente análisis del Centro de Estudios de la Ciudad ha destacado una preocupante tendencia en los niveles de morosidad en Argentina, especialmente entre las mujeres jóvenes de hasta 25 años. Este grupo presenta una tasa de morosidad del 38,25%, superando a la de los hombres de la misma franja etaria, que se sitúa en el 37,1%. En total, se contabilizan 784.172 deudoras jóvenes en el país, de las cuales 311.087 están en situación de atraso en sus pagos, con una deuda promedio de $1.020.000.

Los datos desglosados por provincias evidencian que San Luis ocupa el primer lugar en morosidad femenina con un 46,35%, seguido por Chaco y Catamarca con 43,73% y 42,83%, respectivamente. En cuanto a las provincias con cifras superiores al promedio nacional se encuentra Santa Cruz, donde la morosidad alcanza el 41,67%, y Chubut, con un 39,95%. Mientras que las provincias con tasas más bajas son La Pampa y Neuquén, con un 31,65% y un 30,03% de morosidad.

El informe también hace hincapié en que, a pesar de que las mujeres jóvenes representan un porcentaje notable en la tasa de morosidad, su aportación a la deuda total de los hogares es relativamente baja. Se estima que la deuda en mora de este grupo asciende a $307.248 millones, lo cual equivale a solo el 1,78% de la deuda total en mora de Argentina, que alcanzó los $17,23 billones en julio. Esto contrasta con el hecho de que las personas mayores de 35 años concentran la mayor parte del dinero en mora, con deudas medias que superan los $1.500.000.

La relación entre la informalidad laboral, la brecha de género y los bajos ingresos se presenta como un trasfondo crítico que agrava esta situación. Estas mujeres suelen enfrentarse a condiciones laborales precarias y limitadas oportunidades de empleo formal, lo que contribuye a su situación de endeudamiento.

La morosidad en este segmento de la población no solo refleja una problemática económica, sino también una cuestión social que implica el acceso a oportunidades y derechos económicos. Con una alta incidencia de deuda en un grupo demográfico tan específico, se pone de manifiesto una necesidad urgente de abordar estas desigualdades a nivel político y económico.

Con este escenario, se espera que las autoridades y organizaciones involucradas implementen medidas que faciliten el acceso a empleo formal y brinden educación financiera, para mitigar el riesgo de morosidad en mujeres jóvenes y fomentar una mejora en su calidad de vida. Sin duda, esta problemática necesitará un enfoque multisectorial para promover la inclusión y reducir las tasas de incumplimiento.

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