Las ventas de lácteos continúan en baja y no alcanzan niveles de 2022
El lastre de las ventas de lácteos se acentuó en agosto con un descenso en comparación al mes anterior. Aunque los datos interanuales muestran un ligero crecimiento, la caída acumulada de productos lácteos sigue por debajo de los niveles de 2022, reflejando un cambio en los hábitos de consumo ante un contexto económico desafiante.

Las ventas de productos lácteos mostraron una nueva disminución en agosto, con una baja del 0,4% respecto a julio, según el último informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA). Esta caída también se traduce en un descenso del 3,4% si se consideran los litros de leche equivalente. Sin embargo, al compararse con agosto del año anterior, se identifica un aumento del 4,4% en volumen de productos y del 1,6% en litros, aunque estas cifras parecen insuficientes para recuperar los niveles de consumo previos a la crisis económica.
Un aspecto preocupante es la tendencia prolongada de caída en las ventas de leche fluida, que ha marcado un descenso continuo durante los últimos diez años. Este año, el informe revela que las leches no refrigeradas han incrementado su participación en el mercado en detrimento de las refrigeradas, reflejando un cambio en las preferencias de los consumidores que optan por productos con mayor duración en alacena debido a restricciones presupuestarias. Esta tendencia se ha intensificado desde el 2024, cuando los ingresos destinados a alimentos comenzaron a competir con otros gastos del hogar.
El análisis también demuestra que la consumición de leches saborizadas y chocolatadas, que habían tenido un auge previo, sufrió una caída drástica del 43,1% en 2024. Si bien ha comenzado una lenta recuperación en 2025 y 2026, las cifras aún no alcanzan los niveles de 2022. Por otra parte, productos como los yogures y flanes muestran una tendencia similar, indicando un cambio en las preferencias de compra.
A diferencia de las categorías anteriores, los quesos se han convertido en una excepción, mostrando un incremento en las ventas impulsado por la demanda de productos básicos a precios más accesibles, junto con ofertas y promociones en el mercado. Sin embargo, esto ha significado un cambio en la calidad de los productos adquiridos, ya que los consumidores optan por quesos menos sofisticados y más económicos.
El OCLA señala que el deterioro de los ingresos destinados a alimentos y bebidas está propiciando un aumento en la venta informal y el uso de sustitutos más económicos, como las margarinas y bebidas lácteas de menor precio. Este fenómeno no se registra en las estadísticas del sector, pero podría explicar la discrepancia entre la caída de las ventas y el consumo real de productos lácteos.
De este modo, el contexto inflacionario y la presión sobre el poder adquisitivo de los hogares están modificando la estructura del mercado lácteo en Argentina, especialmente en la Patagonia, donde la producción y consumo de lácteos constituían una parte importante de la economía regional. Se espera que el sector deba adaptarse a estos cambios y proponer estrategias que respondan a las nuevas necesidades de los consumidores.