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Legado de Juan Villarruel se dona al Museo de la Comunicación Regional

Los hijos de Juan Villarruel donaron su archivo fotográfico al Museo de la Comunicación Regional de la Universidad Nacional del Comahue. Este legado incluye negativos y equipos que documentan 65 años de historia en el Alto Valle.

Por Elena Egea4 min de lectura
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Legado de Juan Villarruel se dona al Museo de la Comunicación Regional

El legado del fotógrafo Juan Villarruel, uno de los más destacados en la historia del fotoperiodismo en la Patagonia, se resguardará en el Museo de la Comunicación Regional (MCR) de la Universidad Nacional del Comahue. Sus hijos, Juan y Marilú, han donado su archivo personal, que incluye negativos de momentos históricos, cámaras y otros instrumentos que pertenecieron a su padre, quien destacó su tiempo en el Diario RÍO NEGRO como los mejores años de su vida.

Esta colección, que abarca más de seis décadas de actividad, se considera un invaluable registro de la memoria visual del Alto Valle. Entre los elementos donados se encuentran ampliadoras, radios y un grabador de cinta abierta. El museo tiene como plan evaluar, inventariar y digitalizar estos materiales, con el fin de facilitar su acceso al público, incluyendo estudiantes y docentes de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (FADECS).

Juan Villarruel, fallecido en marzo de 2026, dedicó su vida al fotoperiodismo y trabajó en el Diario RÍO NEGRO desde 1962 hasta su jubilación en 1994. Durante su carrera, capturó eventos trascendentes para la historia patagónica, como la huelga de El Chocón de 1969 y el Rocazo de 1972, imágenes que hoy forman parte del patrimonio documental de la región, ofreciendo una perspectiva única sobre transformaciones sociales y políticas.

La trayectoria de Villarruel no estuvo exenta de desafíos; perdió a su padre a una edad temprana y tuvo que contribuir al sustento familiar desde joven. Antes de dedicarse a la fotografía, pasó por diversas ocupaciones, incluyendo chacarero, verdulero, y boxeador. Su aprendizaje inició en la plaza de General Roca, donde bajo la tutela del fotógrafo José Ramos, adquirió las habilidades fundamentales de un oficio que requería de mucha precisión y paciencia.

El momento clave en su carrera se produjo en 1963, cuando cubrió su primer accidente con una cámara del diario, logrando obtener sus primeras publicaciones al día siguiente. A lo largo de su carrera, Villarruel fue testigo de los diversos cambios en la tecnología fotográfica, desde la utilización de placas de vidrio hasta la llegada de las primeras cámaras digitales.

El archivo donado representa no solo un legado personal, sino también una herramienta educativa que podrá ser utilizada en el ámbito académico, contribuyendo al estudio de la historia y la comunicación en la región. Esta donación asegura que la labor de Villarruel esté presente en futuras generaciones, manteniendo viva la memoria de eventos que marcaron a Neuquén y Río Negro.

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