Lenta liquidación del agro complica el ingreso de divisas en Argentina
La liquidación de exportaciones por parte del sector agropecuario en Argentina se encuentra rezagada, afectando el ingreso de divisas y la estabilidad del tipo de cambio. A pesar de una buena cosecha en el ciclo agrícola 2025/2026, solo se ha comercializado el 27% de la soja.

El Gobierno argentino ha informado que la campaña agrícola 2025/2026 cerró con una producción total de 163 millones de toneladas, destacando 50 millones de toneladas de soja, 27,8 millones de trigo y 70 millones de maíz. Sin embargo, a pesar de los buenos números de producción, la liquidación de exportaciones se ha mantenido rezagada; solo se ha fijado precio al 27% de la producción, un porcentaje inferior al promedio histórico del 36%.
Este contexto de comercialización limitada se traduce en una recaudación de divisas durante el primer semestre de 2026, alcanzando apenas USD 13.351 millones, lo que representa una caída del 13% en comparación con el año anterior. A medida que el precio de la soja en el mercado internacional se ha incrementado a USD 440 por tonelada, las expectativas sobre el ingreso de divisas no se han cumplido, generando preocupaciones sobre la presión que esto podría ejercer en el tipo de cambio.
Ignacio Morales, analista de inversiones, apunta que a pesar de la baja en el área sembrada, el rendimiento promedio ha ayudado a mantener una producción estable. Esto ha sido posible gracias a condiciones climáticas favorables que permitieron un buen llenado de granos. Sin embargo, ante las expectativas de fluctuaciones en los precios internacionales, los productores han decidido postergar la liquidación de sus cosechas, generando un remanente de USD 37.108 millones en potencial de comercialización.
Diferentes factores contribuyen a esta lentitud en la liquidación. En primer lugar, se espera información sobre la cosecha del hemisferio norte, que podría impactar en los precios y motivar una mayor espera por parte de los productores locales. En segundo lugar, la reciente evolución del dólar, que ha mostrado un incremento del 5% en junio, hace que se prevea un ajuste en el tipo de cambio que puede afectar las decisiones de venta. Por último, los altos costos de producción, en especial el aumento del precio del combustible, también juegan un papel desincentivador para la exportación de granos.
A pesar de esta situación, Argentina se mantiene con un superávit comercial robusto, gracias en gran parte al desarrollo del sector energético, particularmente a Vaca Muerta, que ha sido crucial en la balanza comercial. Esto permite que el Banco Central acumule reservas, a pesar de los desafíos que enfrenta el agro en términos de exportaciones y liquidaciones.
Esta situación no solo afecta el ingreso de divisas, sino que también es un riesgo para la estabilidad cambiaria del país. Con el campo cediendo protagonismo al sector energético, el Gobierno deberá considerar medidas para incentivar la venta de granos y así mejorar el flujo de divisas que necesita para sostener su economía.