Licitación para gasoducto Vaca Muerta-Sierra Grande se realizará por subasta inversa
La adjudicación del suministro de caños para un gasoducto de 527 kilómetros entre Vaca Muerta y Sierra Grande se hará a través de una subasta inversa, un formato ya utilizado por el consorcio a cargo del proyecto. Los caños se dividirán entre un gasoducto de 48 pulgadas y un poliducto de 24 pulgadas, y los oferentes deberán cumplir con requisitos técnicos previos.

La mayor licitación de Argentina LNG consiste en la provisión de caños de acero para dos tendidos paralelos que unirán Meseta Buena Esperanza, en Neuquén, con Sierra Grande, en Río Negro. El contrato se adjudicará mediante una subasta japonesa inversa, un formato innovador que ya fue utilizado con anterioridad por el consorcio formado por YPF, ENI y XRG. Según se informó, el pliego para la provisión de materiales se emitió en julio, y la adjudicación se espera en los próximos meses.
El proyecto incluye dos obras principales: un gasoducto de 48 pulgadas, que será el de mayor diámetro en Argentina, y un poliducto de 24 pulgadas destinado a transportar líquidos del gas natural y condensados. Este enfoque busca concentrar la competencia en un único día de subasta, eliminando negociaciones posteriores y estandarizando los términos para todos los oferentes. Antes de la subasta, las empresas deben ser precalificadas y firmar contratos anticipadamente, lo que permite que lleguen a la subasta en igualdad de condiciones.
El día de la subasta, un escribano externo y dos ejecutivos de la compañía supervisarán el proceso, donde los oferentes participan de manera anónima. El sistema consiste en abrir una ventana de tiempo donde se comunicará un precio inicial, seguido de bajadas en porcentaje hasta que los oferentes decidan retirarse. Este esquema ha generado controversia, ya que algunas empresas han objetado la falta de flexibilidad durante el proceso.
La obra civil del gasoducto había sido adjudicada anteriormente a un grupo que incluye a Pumpco, Bonatti y Contreras Hermanos, con una oferta que fue un 15% inferior a la de su competidor más cercano. Las dinámicas de la subasta inversa permiten que el ganador compita solo contra sí mismo una vez que los demás se retiraron, lo que ha suscitado una discusión sobre la naturaleza competitiva del proceso.
Tenaris, una de las compañías involucradas, enfrenta un desafío en este contexto. Recientemente perdió un contrato significativo cuando Southern Energy eligió a la empresa india Welspun para un gasoducto, recibiendo ofertas menores a las que presentó. Esto plantea interrogantes sobre su capacidad para competir efectivamente en esta nueva licitación, donde el costo con el que se presentará será crítico para asegurar su participación.
La implementación de esta subasta inversa marca un avance en las estrategias de licitación en el sector energético argentino, especialmente en un contexto donde la infraestructura gasífera es vital para el desarrollo energético de la región y del país. A medida que se avance en el proceso, se espera que haya implicancias importantes para las compañías involucradas y para el futuro del suministro de gas en el país.