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Los embalses de El Salvador mantienen niveles estables a pesar de El Niño

Durante la primera mitad de 2026, los embalses de El Salvador han mostrado niveles similares a los del año anterior, lo que a pesar del fenómeno de El Niño, evita una crisis hídrica inmediata. Las autoridades destacan la importancia del monitoreo constante de estos recursos.

Por Katlen Urquilla4 min de lectura
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Los embalses de El Salvador mantienen niveles estables a pesar de El Niño

Los embalses de El Salvador han logrado mantener niveles de almacenamiento relativamente estables entre enero y julio de 2026, a pesar de las adversas condiciones climatológicas propiciadas por el fenómeno de El Niño. Este fenómeno, que afecta significativamente las precipitaciones y a las temperaturas del país, se ha intensificado desde finales de junio, generando un aumento de las temperaturas que han superado los 40 °C en varias regiones, lo que eleva las preocupaciones sobre la disponibilidad de agua y su impacto en la producción agrícola.

Datos proporcionados por la Unidad de Transacciones (UT) destacan que los principales embalses como Guajoyo, Cerrón Grande y 5 de Noviembre han mantenido sus niveles de agua en rangos similares a los de 2025. Por ejemplo, el embalse de Guajoyo registró en enero de 2026 un nivel de 420,9 metros sobre el nivel del mar (msnm), ligeramente por debajo de los 421,2 msnm del año anterior. Las diferencias en los niveles de agua observadas entre 2025 y 2026 han sido menores a un metro, lo que indica una tendencia a la estabilidad en el contexto de una sequía prolongada.

En cuanto a otros reservorios, Cerrón Grande mostró una disminución marginal de 0,1 msnm en enero respecto al cierre del año anterior y mantuvo variaciones mínimas en los niveles mensuales. Mientras que el embalse 5 de Noviembre tuvo una diferencia más notable, pero mantuvo sus niveles dentro de un rango estrecho, oscilando entre 178,1 y 178,2 msnm en 2026.

Por su parte, el embalse 15 de Septiembre mantuvo una notable homogeneidad en su nivel, estable en 47,4 msnm, mientras que el 3 de Febrero registró una leve reducción, pero sin cambios drásticos. Esta estabilidad en la capacidad de los embalses sugiere que los sistemas de almacenamiento se están adaptando efectivamente a las inclemencias del clima, al menos en los primeros seis meses de 2026.

Sin embargo, las proyecciones para el resto del año son preocupantes. Las autoridades prevén que julio y agosto serán los meses más secos y calurosos, lo que podría complicar aún más la situación hídrica del país, especialmente en las regiones orientales y costeras. Esto resalta la necesidad de una monitorización constante y de una gestión eficiente de los recursos hídricos para mitigar los efectos adversos que la sequía pueda acarrear en el futuro próximo.

La experiencia de El Salvador con el fenómeno de El Niño no es única, ya que también han enfrentado períodos de sequías severas en el pasado, lo que pone de relieve la importancia de desarrollar estrategias resilientes en la gestión del agua y recursos naturales. Las autoridades continúan alertando sobre la crítica situación meteorológica y la importancia de la planificación a largo plazo para asegurar la disponibilidad de agua en el contexto de cambiantes condiciones climáticas.

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