Los herederos de El Chapo continúan prófugos tras intensas operaciones de captura
Los hermanos Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán, herederos del cártel de Sinaloa, permanecen prófugos mientras las autoridades intensifican la presión en su busca. Su captura sería un golpe significativo para la organización criminal.

A medida que la presión sobre Los Chapitos se intensifica, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, los últimos hijos de Joaquín "El Chapo" Guzmán que permanecen en libertad, son considerados objetivos principales de las autoridades de México y Estados Unidos. Esta situación se ha vuelto crítica tras la captura de sus hermanos, Ovidio y Joaquín, quienes ya se encuentran bajo custodia en territorio estadounidense.
La división de Investigaciones de Seguridad Nacional de EE. UU. recientemente lanzó un mensaje en redes sociales que reitera su compromiso de dar con los últimos líderes de esta facción del Cártel de Sinaloa, tras la caída de Ovidio Guzmán, conocido como "El Ratón", en enero de 2023. Ovidio fue detenido luego de que un episodio de violencia conocido como el "Culiacanazo" resultara en su breve liberación en 2019, mostrando la complejidad de las operaciones policiales contra esta organización criminal.
Los Chapitos, como se conoce a la facción liderada por los hermanos Guzmán, ha jugado un papel fundamental en la expansión del tráfico de drogas sintéticas, particularmente el fentanilo, en México y hacia Estados Unidos. Su poder ha crecido considerablemente, consolidándose como uno de los grupos más influyentes dentro del cártel, en medio de luchas internas por el control de los territorios en el norte y el occidente de México.
Las acusaciones en su contra son severas, incluyendo tráfico de drogas y otros delitos vinculados a sus actividades criminales. En este contexto, la captura de Iván Archivaldo y Jesús Alfredo no solo sería un avance significativo en la lucha antidrogas, sino que también marcaría un punto de inflexión en la historia del Cártel de Sinaloa, que ha enfrentado diversas facciones en su interior.
La extradición de su padre a Estados Unidos en 2017 dejó un vacío de poder que los hermanos intentaron llenar, pero la creciente atención de las autoridades ha desmantelado parte de su estructura operativa. Con el cerco cada vez más estrecho, sus días de libertad parecen contados, aunque todavía logran evadir la captura.
Con el Cártel de Sinaloa en la mira y los hermanos restantes en fuga, queda por ver cómo estas dinámicas se resolverán en un entorno de operaciones policiales cada vez más complejas y agresivas. La organización, que ha tenido un impacto significativo en la violencia y el tráfico de drogas en la región, sigue representando un desafío tanto para las autoridades mexicanas como para las estadounidenses, que buscan frenar el flujo de sustancias ilícitas hacia su territorio.