ADCDiario

Los incendios en Bolivia se agravan y complican las tareas de extinción

Los incendios en Tarija, Bolivia, continúan extendiéndose, afectando comunidades cercanas y desafiando los esfuerzos de extinción ante condiciones climáticas adversas.

Por María Silvia Trigo5 min de lectura
Compartir
Los incendios en Bolivia se agravan y complican las tareas de extinción

Los incendios forestales que asolan el departamento de Tarija, en el sur de Bolivia, han empeorado en los últimos días, alcanzando comunidades cerca de la capital regional, lo que plantea un grave riesgo para la población. Desde hace cinco días, las llamas se propagan impulsadas por fuertes vientos, lo que complica enormemente las labores de control del fuego. Uno de los puntos críticos se encuentra en Rincón de la Victoria, a solo 12 kilómetros de la ciudad, donde las llamas se acercan a áreas pobladas.

En respuesta a la emergencia, el Gobierno ha desplegado dos helicópteros de la Fuerza Aérea para llevar a cabo descargas de agua, además de contar con el apoyo de fuerzas militares y bomberos especializados. Sin embargo, la labor enfrenta dificultades debido a las condiciones climáticas adversas, que incluyen vientos que superan los 70 km/h, un terreno montañoso y una sequía que ha favorecido la proliferación de focos de incendio en distintos puntos del departamento.

El problema de los incendios no se limita solo a Tarija, ya que otras regiones como Santa Cruz y Cochabamba también reportan brotes significativos. En Santa Cruz, los focos se concentran en la frontera con Brasil, afectando más de 21 mil hectáreas de superficie. En este contexto, el gobernador Juan Pablo Velasco ha expresado su frustración acerca del escaso financiamiento para la protección de los recursos naturales, con su región recibiendo solo el 0,4% del presupuesto general del Estado.

En Cochabamba, se reactivó un incendio en Liriuni, que ha consumido más de 100 hectáreas hasta el momento. Los bomberos y voluntarios en todas estas regiones enfrentan múltiples desafíos, que van desde la falta de equipamiento hasta la ausencia de combustible para el traslado a las áreas de emergencia, lo que ha resaltado la insuficiencia de recursos del Estado para manejar la crisis.

Los incendios forestales son un fenómeno cada vez más común durante la estación seca en Bolivia, especialmente entre julio y octubre, donde los factores como altas temperaturas, baja humedad y vientos provocan la rápida propagación del fuego. La mayoría de los incendios se deben a actividades humanas, como la expansión de fronteras agrícolas y ganaderas, así como la ocupación irregular de tierras, lo que agrava la situación.

Además, las prácticas ilegales como la minería y el narcotráfico fomentan la deforestación y el uso indiscriminado del fuego para el control territorial. Esto ocurre en el contexto de normativas permisivas que han facilitado estas actividades, mientras que las sanciones por incendios ilegales son mínimas y su aplicación, escasa.

Compartir

Más noticias