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Los inicios de la navegación en el río Negro desde 1782

La navegación del río Negro comenzó en 1782 con la exploración del alférez Basilio Villarino. A lo largo de los años, diversas expediciones y leyes promovieron su desarrollo.

Por Edith Cabrera4 min de lectura
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Los inicios de la navegación en el río Negro desde 1782

La historia de la navegación en el río Negro se inicia a finales del siglo XVIII cuando, en noviembre de 1782, el alférez de la Real Armada Basilio Villarino emprendió un reconocimiento del río. Partiendo desde la ciudad de Carmen de Patagones, Villarino recorrió el cauce hasta llegar a la confluencia de los ríos Limay y Neuquén, un trayecto que abarcó cientos de leguas y le permitió realizar observaciones significativas sobre el entorno fluvial.

Más de cincuenta años después, en 1833, el ingeniero Nicolás Descalzi también emprendió una expedición a bordo de la goleta Encarnación, arrendando su tarea por Juan Manuel de Rosas. Este reconocimiento se extendió hasta la confluencia de los ríos Limay y Neuquén y culminó en abril de 1834. Descalzi dejó un legado valioso a través de su "Diario del reconocimiento del Río Negro", que incluía observaciones meteorológicas y la delimitación de vértices geodésicos, contribuyendo a la elaboración de mapas topográficos de la región.

El interés por el río Negro se formalizó en 1867 con la promulgación de la Ley 215, por parte del Congreso Nacional, que permitía el uso de fondos para su exploración y navegación. Esta norma aceleró las expediciones, que contaron con la participación de la Armada, y avanzaron en el conocimiento de un territorio que aún era poco explorado. El esfuerzo por explorar el río continuó, y en 1869, bajo la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, el capitán Ceferino Ramírez lideró una nueva misión que, sin embargo, se vio interrumpida por dificultades en su trayecto.

Al intentar avanzar hacia la Isla Grande, la embarcación quedó varada y sus integrantes enfrentaron ataques indígenas que limitaron su acceso. Posteriormente, el capitán Clodomiro Urtubey se sumó a la tarea de Ramírez, y juntos contribuyeron a la instalación del fortín General Conesa, precursor de la actual ciudad de General Roca, Río Negro.

La exploración del río Negro no cesó; en 1872, otro reconocimiento a cargo de Martín Guerrico continuó la labor de estudio, evidenciando cambios en el cauce, y en 1883 se estableció oficialmente la Escuadrilla del Río Negro, marcando un nuevo capítulo en la historia de la navegación en esta importante vía fluvial.

Estas primeras exploraciones fueron cruciales no solo para la navegación, sino también para el desarrollo regional, facilitando el establecimiento y crecimiento de localidades a lo largo de su recorrido.

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