Los productores patagónicos brillan en la Feria Bariloche a la Carta
La 13° edición de la Feria Bariloche a la Carta se está desarrollando con la participación de 200 productores patagónicos, quienes exhiben una variedad de productos que reflejan la identidad local. Desde emprendimientos familiares hasta empresas consolidadas, todos tienen en común su compromiso por utilizar materias primas de la región y mantener vivas sus tradiciones.

La Feria Bariloche a la Carta ha alcanzado su 13° edición, atrayendo a 200 productores de diversas localidades patagónicas que exhiben y venden sus productos en un recinto que se ha expandido notablemente. La feria, realizada en el Centro Cívico de Bariloche, se convierte en un punto de encuentro ineludible para quienes desean conocer y disfrutar de los sabores de la región. La variedad de productos incluye licores, especias, tés, dulce de leche, truchas, entre otros, creando una experiencia culinaria única para los visitantes.
Entre los productores, destaca la presencia de emprendimientos con una larga trayectoria, como el caso de Lilia Ciafardini y Diego Sustaita, quienes, tras dos décadas de trabajo, han lanzado una nueva línea de té helado en lata, buscando innovar en el mercado con materia prima local. El emprendimiento, Raku, tiene un fuerte componente familiar, ya que las hijas de Lilia también están involucradas en el negocio, reafirmando la importancia de la producción artesanal y el trabajo conjunto en la familia.
Otro caso significativo es el de Sergio Pérez, quien se aventura en la elaboración de gin en las afueras de Bariloche, utilizando enebro local y agua de la región. Su pasión por la destilación lo llevó a crear giros únicos que han recibido elogios en el mercado local. Este tipo de iniciativas resalta cómo la gastronomía patagónica se enriquece mediante la fusión de tradiciones y recursos regionales.
La feria no solo permite a los productores mostrar sus ofertas, sino que también crea un espacio para la interacción con los consumidores, quienes pueden conocer las historias detrás de cada producto. Estas conexiones son vitales para los pequeños productores, ya que les permite crecer y ser reconocidos en un entorno cada vez más competitivo.
El evento refuerza el valor que tienen las ferias de productores en la Patagonia, no solo como plataformas comerciales, sino también como catalizadores del desarrollo y la identidad local. Las historias de esfuerzo y dedicación de estos emprendedores son un reflejo de la cultura patagónica, que se mantiene viva a través de la innovación y el respeto por las tradiciones.
A medida que la feria avanza, queda claro que el futuro de los productores artesanales está ligado a su capacidad de adaptarse y desarrollar nuevos productos que mantengan la esencia de la Patagonia, contribuyendo así a su crecimiento sostenible y a la preservación de su identidad cultural.