Lucho Ruiz: el chef que fusiona tradición familiar y alta cocina
Lucho Ruiz, chef argentino de 40 años, combina la alta cocina con los sabores familiares a través de su proyecto Cocina sin domesticar. Tras dos décadas en el rubro, su filosofía gira en torno a la comida casera que evoca recuerdos y emociones. Su reciente viaje por Sudamérica enriqueció su mirada gastronómica y le permitió experimentar diversas culturas culinarias.

Lucho Ruiz, un chef de 40 años, ha dedicado dos décadas a la gastronomía y actualmente lidera su propio emprendimiento llamado Cocina sin domesticar. A través de esta propuesta, busca fusionar los sabores familiares transmitidos por su madre, Lucía, con técnicas de cocina contemporánea. Ruiz enfatiza que, más allá de la técnica, la experiencia culinaria debe ser íntima y emotiva, recordando las tradiciones que marcan nuestra infancia.
Su trayectoria no fue lineal, ya que, aunque la cocina siempre estuvo presente en su vida, Ruiz intentó apartarse de ella en varias ocasiones. Sin embargo, fue inevitable que su destino lo acercara nuevamente a las hornallas. En su búsqueda por definir su rumbo, decidió emprender un viaje de cinco meses por Sudamérica con un amigo enólogo, visitando países como Perú, Colombia y México. Este periplo no solo fue turístico, sino una inmersión en la cultura gastronómica de cada lugar.
Durante su andar, Lucho se propuso ir más allá de los restaurantes típicos, buscando las preparaciones caseras y auténticas que las comunidades utilizan. Esta experiencia le otorgó una visión más amplia sobre la diversidad gastronómica y la importancia de los ingredientes locales, particularmente la variedad de papas en Perú y los diferentes tipos de maíz en México. Estos aprendizajes le permitieron conocer y valorar la identidad de cada cultura a través de sus alimentos, lo que, a su vez, transformó su enfoque sobre la cocina.
Uno de los aspectos que más le impactó fue la cocina mexicana, que lo llevó a desear regresar para seguir explorando y aprendiendo. Su visión tradicional sobre la cocina fue modificándose al incorporar la idea de experimentar, probando nuevas combinaciones y elaborando recetas propias, lo que refleja su evolución como chef.
A través de su trabajo en Cocina sin domesticar, Lucho implementa una propuesta innovadora que privilegia los fuegos y la cercanía con los ingredientes y el entorno. La influencia de su madre y las experiencias adquiridas en su viaje son fundamentales en su desarrollo profesional, así como la conexión emocional que establece con cada plato que presenta.
A medida que su emprendimiento avanza, Ruiz continúa enfocándose en rescatar la esencia de la cocina casera, brindando un espacio donde cada comida cuenta una historia y transporta a quien la consume a momentos significativos de su vida. La cocina para él no es solo un trabajo, sino un arte que se nutre de recuerdos y aprendizajes profundos.