Mabellini Wines: la familia que revive la tradición vitivinícola en el Alto Valle
La bodega Mabellini Wines, ubicada en el Alto Valle, es un emprendimiento familiar que recupera la tradición vitivinícola que se había interrumpido en los años 70. Hoy, producen vinos de alta gama utilizando viñedos con más de 80 años de historia en la región.

La familia Mabellini está reescribiendo la historia vitivinícola del Alto Valle de Río Negro a través de su bodega, Mabellini Wines. Esta iniciativa se originó tras décadas de inactividad en la producción de vino, que había sido una tradición familiar desde la llegada de Pedro Mabellini desde Italia en la década de 1920.
Carlos Mabellini, impulsor de este proyecto, recuerda con nostalgia cómo en la infancia disfrutaba del vino producido en su chacra ubicada en "Puente La S". Este vino, que no tenía fines comerciales, acompañaba las comidas familiares y los momentos significativos. La producción se detuvo en los años 70, cuando la familia decidió sustituir las vides por cultivos de manzanas y peras, pero el amor por la viticultura nunca desapareció del todo.
Con el paso de los años, Carlos se convirtió en un aficionado al vino, estudiando y viajando a distintas regiones vitivinícolas del mundo. Su experiencia incluyó visitas a lugares icónicos como Borgoña, Burdeos y Napa Valley, lo que incrementó su deseo de recuperar la tradición familiar. En 2017, él y su esposa Lorena decidieron retomar la producción de vino, buscando dar vida a los viñedos de más de 80 años que aún permanecen en su chacra.
La historia de Mabellini Wines no solo se centra en la calidad de sus vinos de alta gama, sino que también simboliza un fuerte vínculo con la cultura familiar y la herencia agrícola de la región. Al preservar las viñas centenarias, la bodega contribuye a la riqueza vitivinícola del Alto Valle, que, a pesar de ser más conocida por su producción de fruta, ha tenido un pasado vitivinícola relevante.
Hoy, la bodega trabaja no solo en la elaboración de vinos sino también en la educación sobre la viticultura patrimonial, integrándose al creciente interés por la producción de vino en la Patagonia Argentina. Esto incluye la búsqueda de un futuro sostenible y el reconocimiento del potencial vitivinícola que tiene la región.
La recuperación de esta tradición no solo es un homenaje a la historia familiar, sino también una reivindicación de la identidad cultural del Alto Valle, que puede llegar a posicionarse en el mapa nacional como un referente vitivinícola, aportando a la diversidad económica y cultural del área.