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Manejo sanitario de frutales de carozo ante un agosto irregular

Agosto marca el inicio de la actividad vegetativa en los frutales de carozo en la norpatagonia, lo que conlleva riesgos sanitarios debido a la inestabilidad climática. Los productores deben planificar anticipadamente las aplicaciones fitosanitarias para proteger sus cultivos de enfermedades comunes en esta época.

Por Miguel Vergara4 min de lectura
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Manejo sanitario de frutales de carozo ante un agosto irregular

Con la llegada de agosto, los frutales de carozo en la norpatagonia empiezan su período de actividad vegetativa. En este contexto, las condiciones climáticas inestables, incluyendo pronósticos de lluvia y heladas tardías, son factor clave que puede afectar la sanidad de las plantas. Los productores deben estar atentos a la logística de las aplicaciones fitosanitarias para prevenir problemas que pueden perjudicar la producción.

Durante este mes, se recomienda prestar especial atención a varias enfermedades que atacan a los frutales de carozo. Entre los momentos críticos para la intervención se encuentran las etapas de "yema hinchada" y "botón rosado o blanco", donde se recomienda aplicar tratamientos con productos a base de cobre. Estas aplicaciones son esenciales para eliminar posibles patógenos que permanecen en las plantas durante el invierno y que pueden causar infecciones en etapas iniciales.

Sin embargo, es importante que los productores manejen estas aplicaciones con cuidado, ya que el uso de cobre en la fase de botón rosado o blanco puede resultar tóxico para las flores. Por lo tanto, es aconsejable cambiar a fungicidas alternativos en esta etapa para evitar daños en la futura producción.

Otro aspecto crucial es la podredumbre morena, una enfermedad que afecta a las flores y que requiere especial atención durante la floración. Este hongo, que vive en ramas afectadas y en frutos enfermos, puede reactivarse rápidamente en condiciones de alta humedad. La remoción manual de restos de frutos adheridos a la planta es una práctica obligatoria durante la poda, ya que ayuda a disminuir el riesgo de infección en el monte frutal.

Además, la aplicación de fungicidas debe ser precisa, programándose idealmente antes o justo después de lluvias para maximizar su eficacia. La vigilancia de los niveles de humedad en el suelo y su impacto en el tránsito con maquinaria es igualmente importante, dado que un suelo excesivamente húmedo podría impedir la intervención a tiempo.

En este momento crítico del ciclo productivo, la planificación y la anticipación serán determinantes para proteger los frutales de carozo en la región. Un manejo adecuado no solo previene pérdidas, sino que también optimiza el uso de insumos, asegurando así una cosecha más saludable y productiva. Mantenerse informado y aplicar las recomendaciones adecuadas es esencial para los productores en esta nueva temporada.

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