María Enriqueta Anderson de López Rouillon: figura emblemática de Neuquén
María Enriqueta Anderson de López Rouillon se destacó por su labor en la educación y su compromiso político en la provincia de Neuquén. Desde su llegada en 1936, contribuyó al desarrollo social y educativo de la región, siendo una de las promotoras del reconocimiento provincial de Neuquén en los años 50.

María Enriqueta Anderson de López Rouillon, conocida como "Dolly", es recordada como una figura clave en la historia de Neuquén. Nacida en Rosario y llegada al Territorio Nacional del Neuquén en 1936 a los 18 años, Anderson se estableció en la región junto a su esposo, Julio López Rouillon, iniciando una vida dedicada a la enseñanza y al servicio comunitario.
Su trayectoria educativa comenzó en "escuelas rancho" en áreas rurales y comunidades mapuche, donde mostró su dedicación y compromiso con la educación. En 1945 se trasladó a Zapala, donde supo conectarse profundamente con la comunidad local. Su trabajo se caracterizó por una sensibilidad social notable, y pronto se convirtió en una líder política activa.
Anderson se unió al movimiento político que surgiría tras el 17 de octubre de 1945, una fecha emblemática en la historia argentina. Su apoyo a la ley que otorgó derechos políticos a las mujeres, sancionada el 9 de septiembre de 1947 gracias a Evita Perón, fue fundamental para dar voz a las mujeres en la política. Fue delegada censista y se convirtió en una figura prominente dentro del Partido Peronista Femenino.
Uno de los momentos más importantes de su carrera fue cuando se convirtió en Delegada Territorial ante el Congreso Nacional. Su defensa del proyecto de provincia para Neuquén fue crucial, y gracias a sus esfuerzos, el 15 de junio de 1955 se sancionó la ley que creó la Provincia de Neuquén, aunque el contexto político complicado de esos años hizo que su plena realización se demorara hasta 1958.
Desafortunadamente, el golpe militar de 1955 tuvo un impacto negativo en su vida, obligándola a abandonar Neuquén e incluso a exiliarse en Australia, donde vivió hasta su fallecimiento. A pesar de los retos que enfrentó, su legado en la educación y la política neuquina sigue siendo un ejemplo de lucha y dedicación.
María Enriqueta Anderson de López Rouillon sigue siendo una inspiración en la lucha por los derechos de las mujeres y el desarrollo de Neuquén. Su historia y su contribución a la educación y la política resuenan en la memoria colectiva de la provincia.