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Maria Kalesnikava inauguró el Festival de Salzburgo con un mensaje por la democracia

En la inauguración de la 106 edición del Festival de Salzburgo, Maria Kalesnikava, disidente bielorrusa, abogó por la importancia de la responsabilidad cívica en la democracia. Su discurso, cargado de reflexiones sobre la libertad de expresión y la música, resonó en un evento marcado por la presencia de personalidades políticas.

Por Newsroom Infobae3 min de lectura
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Maria Kalesnikava inauguró el Festival de Salzburgo con un mensaje por la democracia

El Festival de Salzburgo, conocido mundialmente por su oferta cultural, dio inicio a su 106 edición con la destacada presencia de Maria Kalesnikava, una disidente bielorrusa que pasó cinco años en prisión. En su discurso inaugural, Kalesnikava enfatizó la necesidad de mantener la responsabilidad cívica como un pilar fundamental en las democracias, particularmente en momentos de crisis como los que vive Bielorrusia bajo el régimen autoritario de Alexander Lukashenko.

Kalesnikava fue condenada en 2021 por "atentar contra la seguridad nacional" y, tras ser liberada y echada de Bielorrusia en diciembre de 2025, vive en Berlín. Durante su intervención, que fue transmitida por la radio pública austríaca, hizo hincapié en la importancia de la comunicación, mencionando que "hablar es un derecho, escuchar es una responsabilidad". Estos conceptos son especialmente relevantes en el contexto actual de polarización política y riesgo para la libertad de expresión.

El evento se llevó a cabo con la asistencia de dignatarios internacionales, incluyendo al presidente federal de Austria, Alexander Van der Bellen. La inauguración marcó también el comienzo de un programa artístico que abarca desde teatro clásico hasta música, el cual se extenderá hasta el 30 de agosto y ofrece una variedad de 208 presentaciones.

Bajo el lema "El nacimiento del tiempo y el poder del corazón", el Festival de Salzburgo busca ser un espacio de reflexión y celebración de la creatividad en tiempos difíciles. La elección de Kalesnikava como voz inaugural no fue casual, sino que refuerza el compromiso del festival con los valores de democracia y derechos humanos.

La experiencia de Kalesnikava y su trayectoria como músico y activista, particularmente su reflexión sobre la música en tiempos de opresión, se destaca en su discurso. Ella considera que en espacios donde faltan las palabras, la música puede ser un refugio esencial, lo que resuena profundamente con la misión del festival de promover la arte como forma de resistencia y conexión social.

El impacto de su mensaje trasciende el ámbito cultural, puesto que llama a la acción y a la reflexión sobre las realidades que enfrentan muchos países en términos de libertad y dignidad. En un mundo que atraviesa fragilidades democráticas, su discurso representa un llamado a no dejar de luchar.

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