Mario Marín, exgobernador de Puebla, obtiene prisión domiciliaria por salud
Mario Marín, exgobernador de Puebla encarcelado por tortura a la periodista Lydia Cacho, ha recibido el beneficio de prisión domiciliaria tras un juicio de amparo. Sin embargo, su situación legal sigue siendo incierta, y Lydia Cacho ha expresado su preocupación sobre la posible impunidad del caso.

Mario Marín, quien fuera gobernador del estado mexicano de Puebla, ha sido autorizado a cumplir prisión domiciliaria debido a su delicada salud y a su avanzada edad, superando los 70 años. Este cambio en su situación carcelaria se originó a partir de un juicio de amparo solicitado por sus abogados. Estuvo encarcelado por más de cinco años tras ser acusado de tortura en contra de la periodista y activista Lydia Cacho, cuyo caso ha sido emblemático en la lucha por los derechos humanos y la justicia en México.
La decisión judicial ha generado controversia, dado el peso que tiene el caso de Lydia Cacho en la sociedad y su larga lucha por la verdad y la justicia. Según reportes, Marín había sido recluido en el penal del Altiplano desde su arresto en 2021, y aunque ya había obtenido un beneficio similar en 2024, fue obligado a regresar a prisión a raíz de un recurso interpuesto por la Fiscalía General de la República y el equipo legal de Cacho.
El actual estado legal de Marín le permite permanecer en su hogar bajo vigilancia electrónica, usando un brazalete que controla sus movimientos. Sin embargo, a pesar de esta medida, no ha recibido aún una sentencia definitiva, lo que mantiene un estado de incertidumbre sobre su responsabilidad en el caso de tortura.
Lydia Cacho ha rechazado la información que circuló sobre la supuesta liberación de Marín, afirmando en redes sociales que el exgobernador permanece en la prisión. Además, su equipo legal está evaluando impugnar la resolución que le permite salir de prisión, lo que plantea un futuro incierto sobre el desenlace de este caso judicial.
Los antecedentes de Marín, conocido como "Góber precioso", son fuente de preocupación para muchos en México. Su perfil se asocia a la corrupción y a la impunidad dentro del sistema político local, lo que ha llevado a una creciente exigencia social por justicia en los casos de violencia de género y abuso de poder. Esta situación resuena en una región como la Patagonia argentina, donde las luchas por los derechos humanos y la práctica de la justicia también enfrentan desafíos históricos.
La continuidad del juicio que enfrentará Marín en su domicilio es un aspecto seguimiento. Sin embargo, la evolución de este caso podría impactar en la percepción pública sobre la justicia, especialmente en relación con las denuncias de tortura y los derechos de las víctimas en contextos de abuso de poder.