Marité Berbel: su vida y la transformación de Neuquén
En el marco del 122° aniversario de Neuquén, Marité Berbel evoca su historia personal y la de la ciudad. La reconocida cantora y compositora comparte cómo eran las calles de tierra, los canales de riego y los amplios espacios abiertos que formaron parte de su infancia en una urbe que ha cambiado drásticamente con el tiempo.

Con motivo del aniversario 122 de Neuquén, recobrar la historia de la ciudad a través de las experiencias de sus habitantes se vuelve fundamental. Marité Berbel, cantora y compositora, se destaca como una de las voces más emblemáticas de la cultura neuquina. Ella ha vivido la evolución de una ciudad que, en su infancia, era completamente diferente a la metrópoli moderna que conocemos hoy, caracterizada por calles asfaltadas y una población densa.
Berbel recuerda su niñez en el barrio militar, donde su padre, compositor del himno neuquino, integraba la banda del Ejército. En esa época, Neuquén se presentaba con canales de riego y vastos campos, transformándose rápidamente en un centro urbano. Marité relata que en sus caminatas por esos terrenos eran habituales las actividades al aire libre, como recoger espárragos de los campos abiertos que rodeaban su hogar, una imagen que contrasta con la actual urbanización.
La barda, característica geográfica de la región, también marcó su infancia. Para Marité y sus hermanos, los cerros eran un patio de juegos donde las aventuras eran parte del día a día. En estas excursiones familiares, ella, la menor, se sumaba a las travesuras impulsadas por sus hermanos, creando recuerdos imborrables que reflejan la simplicidad y la alegría de una niñez en contacto con la naturaleza.
La transformación de Neuquén en las últimas décadas es notable. Lo que antes eran caminos de tierra ha evolucionado en avenidas y barrios, los cuales, aunque representan desarrollo, han hecho desaparecer espacios donde la infancia de Berbel y otros niños se desarrollaba libremente. Sin embargo, la artista menciona que la esencia de aquella ciudad aún persiste bajo la modernidad.
Marité Berbel, al repasar su historia, se convierte en un símbolo de la memoria colectiva de Neuquén, donde el legado cultural y los recuerdos personales se entrelazan para contar la narrativa de una ciudad en constante cambio. Su testimonio refleja no solo el crecimiento urbano, sino también la rica cultura que ha emergido de este contexto.
La manera en que los neuquinos rememoran su pasado no solo ofrece una perspectiva nostálgica, sino que también invita a la reflexión sobre cómo el desarrollo urbano afecta a las comunidades. Berbel, con sus canciones y relatos, representa a aquellos que con sus vivencias contribuyen a forjar la identidad de Neuquén en el presente.