Más de 16.000 evacuados en Castellón ante el avance de un incendio
Un incendio en Castellón ha provocado la evacuación de 16.000 personas, la mayoría trasladándose a residencias propias, mientras unas 500 son realojadas en centros temporales.

Un incendio desatado en la Vall d'Uixó, en Castellón, ha obligado a la evacuación de aproximadamente 16.000 personas, generando una crisis humanitaria significativa en la región. La mayoría de los evacuados optaron por trasladarse a viviendas de familiares y amigos, mientras que alrededor de 523 personas han sido acogidas en espacios habilitados por otras localidades cercanas. Estos refugios incluyen el polideportivo municipal de Onda y la instalación de Moncofa, que alberga a un importante número de desplazados.
Las imágenes de nerviosismo y ansiedad son evidentes entre aquellos que han pasado la noche en los refugios, donde voluntarios han organizado alimentos y agua para ayudar a los afectados. En Nules, un centro de acogida, muchos evacuados han expresado su preocupación y tristeza ante la situación, así como indignación por la posibilidad de que el incendio sea obra de un acto intencionado. La incertidumbre ante el avance del fuego continúa generando ansiedad entre los evacuados, quienes, aunque agradecen la atención recibida, desean regresar a sus hogares lo antes posible.
Municipios como Suera y Alcora han movilizado recursos para asistir a sus habitantes evacuados, expandiendo la capacidad de alojamiento al abrir pabellones y otros espacios comunes. El alcalde de Alcudia de Veo, un poblado pequeño, comentó que solo un pequeño grupo pudo ser realojado, pero enfatizó la necesidad de estar preparados ante cualquier eventualidad, dado el avance del incendio. De forma similar, la alcaldesa de Aín indicó que todos sus residentes encontraron refugio en casas de amigos o familiares sin necesidad de acudir a los centros habilitados.
A medida que el fuego se propaga, los pronósticos sobre vientos cambiantes pueden complicar aún más la situación. La comunidad enfrenta el reto no solo de su seguridad, sino también de la angustia emocional que causa la destrucción y la incertidumbre de lo que vendrá. El impacto de este incendio se siente profundamente en una región que, además de lidiar con desastres naturales, enfrenta desafíos sociales y económicos significativos.