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Patagonia protege más de la mitad de sus bosques, aunque enfrenta tres amenazas

Un reciente informe destaca que más del 58% de los bosques andino-patagónicos de la Patagonia están protegidos, pero enfrenta tres amenazas. Estas riesgos incluyen especies invasoras y el cambio climático.

Por Mariano Orellano5 min de lectura
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Patagonia protege más de la mitad de sus bosques, aunque enfrenta tres amenazas

Un informe elaborado por un grupo de 51 investigadores pertenecientes a 19 instituciones, bajo la dirección de la Asociación Argentina de Ecología y con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ha revelado un panorama positivo y preocupante sobre los bosques andino-patagónicos de la Patagonia. Este análisis indica que el 58,3% de los bosques en esta región se encuentra bajo algún nivel de protección, lo que equivale a aproximadamente 31.236 kilómetros cuadrados de vegetación.

Los bosques andino-patagónicos se extienden a lo largo de la cordillera, abarcando territorios desde el norte de la Patagonia hasta Tierra del Fuego. Dentro de las áreas protegidas se incluyen Patrimonios de la Humanidad como Los Alerces y Los Glaciares, además de la Reserva de la Biósfera Andino Norpatagónica. Sin embargo, pese a estas medidas de conservación, el estudio identifica tres principales amenazas que ponen en riesgo estos ecosistemas.

La primera de estas amenazas proviene de la introducción de especies exóticas. Entre ellas, se destaca la presencia del castor canadiense, que ha causado estragos al construir diques que inundan los bosques cercanos y afectan la flora local. Además, dos especies que también han sido identificadas como problemáticas son la rosa mosqueta y la avispa chaqueta amarilla, que se suman a esta lista de invasores perjudiciales.

Por otro lado, los cuerpos de agua de la región enfrentan la presión de la introducción de salmónidos, como la trucha arcoíris y la trucha marrón. Estas especies no nativas compiten con los peces autóctonos, como los puyenes y las percas, alterando la cadena alimentaria original de estos ecosistemas acuáticos.

La tercera amenaza evidenciada en el informe es de naturaleza climática. La retracción glaciar, que implica el deshielo acelerado de los glaciares debido al aumento de la temperatura global, afecta considerablemente a los lagos de altura de la Patagonia. Esta pérdida de masa glaciar tiene consecuencias directas sobre el suministro de agua y los ecosistemas que dependen de ella.

La importancia de proteger los bosques andino-patagónicos no solo radica en su biodiversidad, sino también en su papel fundamental en el equilibrio ambiental de la Patagonia. La red de áreas protegidas configurada hasta ahora es un esfuerzo significativo, pero los desafíos planteados por especies invasoras y el cambio climático requieren una atención urgente para garantizar la preservación de estos valiosos ecosistemas.

El informe sugiere que se deben implementar estrategias efectivas de control y manejo de estas amenazas, a fin de proteger la riquísima biodiversidad de la región y los servicios ecosistémicos que estos bosques brindan a las comunidades locales y al medio ambiente en general.

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