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Mejoría tras inundaciones en Costa Rica, pero persiste el riesgo de lluvias

Luego de intensas lluvias y evacuaciones, las familias en Costa Rica regresan a sus hogares. Sin embargo, la Comisión Nacional de Emergencias advirtió que el riesgo de nuevas precipitaciones persiste con la llegada de una nueva onda tropical.

Por Fabricio Quirós Zúñiga3 min de lectura
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Mejoría tras inundaciones en Costa Rica, pero persiste el riesgo de lluvias

Las afectaciones por las intensas lluvias recientes en Costa Rica están mostrando un panorama más positivo. La Comisión Nacional de Emergencias (CNE) anunció que todas las familias que se encontraban en albergues temporales han podido retornar a sus casas tras días de evacuaciones debido a inundaciones y desbordamientos de ríos. La situación ha mejorado considerablemente en relación al punto más crítico que se vivió el día viernes, cuando se registraron más de mil personas desplazadas.

Hasta el viernes, 1,125 personas estaban resguardadas en once albergues, muchos de ellos en la región del Caribe, la más afectada por las ondas tropicales. Con el desalojo de estos refugios, el foco de la CNE se centra actualmente en la atención de las comunidades afectadas, garantizando la distribución continua de alimentos, productos de higiene y otras asistencias básicas para quienes sufrieron daños materiales en sus hogares.

Aunque las familias ya se han reintegrado a sus viviendas, la CNE reiteró que el riesgo de inundaciones no ha desaparecido. Este lunes se prevé la llegada de la onda tropical número 26, que podría intensificar las lluvias en diversas regiones, en especial en la Zona Norte y la Vertiente del Caribe, que ya tienen su suelo saturado. Es por este motivo que se mantiene la Alerta Amarilla en estas áreas.

Las autoridades locales han instado a la población a estar atenta a las recomendaciones del Instituto Meteorológico Nacional y a seguir las indicaciones de los comités de emergencia municipal, especialmente aquellas personas que residen cerca de ríos o en lugares propensos a deslizamientos. Asimismo, se recomienda evitar la circulación en ríos crecidos y extremar precauciones al conducir en caminos afectados por las lluvias.

El cierre de los albergues ocurre justo después de que se alcanzara el pico más crítico de la emergencia, donde los cuerpos de rescate llevaron a cabo operativos para asistir a zonas incomunicadas debido al incremento del caudal de los ríos. Tras el retorno de los evacuados, las autoridades creen que la crisis ha pasado, aunque se reconoce que se debe mantener un monitoreo constante ante la inestabilidad meteorológica inminente.

Con el resurgimiento de las lluvias, las comunidades del Caribe costarricense, que ya enfrentaron desafíos significativos en la última semana, deben prepararse para la posibilidad de nuevas emergencias. La capacidad de respuesta rápida y eficaz será clave para mitigar el impacto de futuras inundaciones.

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