Meliá cierra sus operaciones en Cuba por dificultades económicas
Meliá, la cadena hotelera española, anunciará el fin de su operativa en Cuba a partir del 24 de julio, aduciendo serias dificultades económicas y operativas. Este cierre afecta a 34 hoteles de la cadena en la isla caribeña, que enfrentan un embargo por parte de EE.UU.

La cadena hotelera española Meliá ha decidido cesar toda su operativa en Cuba a partir del próximo 24 de julio, motivada por las dificultades económicas y operativas que enfrenta el país, en gran parte a raíz del bloqueo impuesto por Estados Unidos. La empresa, que opera en la isla desde hace años y cuenta con 34 hoteles, comunicó esta decisión a través de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), enfatizando que la situación financiera actual impide mantener una mínima estabilidad en sus operaciones.
Según el comunicado de Meliá, esta medida se extenderá no solo a la actividad hotelera, sino también al uso de marcas autorizadas y a la cadena de suministro local que abastece a sus establecimientos. La filial portuguesa de la compañía, Ilha Bela Gestão e Turismo, será la encargada de llevar a cabo una transición ordenada de esta salida, con el objetivo de minimizar el impacto en empleados, proveedores y clientes.
Este cierre se produce en un contexto complicado para el turismo en Cuba, donde Meliá ya había reducido aproximadamente el 50% de su capacidad operativa desde mayo, afectada por la intervención comercial de Estados Unidos y la consiguiente falta de combustible, lo cual repercutió directamente en la ocupación hotelera, que se situó en solo un 34,1% en el último trimestre.
El impacto del embargo estadounidense ha sido significativo en el sector turístico de la isla, que se había mostrado frágil y con una tendencia a la disminución. En sus últimos reportes, Meliá había informado que la rentabilidad medida a través del RevPAR, que indica los ingresos por habitación disponible, también había experimentado una baja, alcanzando 34,4 euros, en comparación con una media de 84 euros en otros destinos de la firma.
Con esta medida, Meliá busca ajustar su estrategia en un mercado turístico que ha mostrado ser incapaz de recuperarse totalmente de las restricciones impuestas y que necesita cambios para adaptarse a la nueva realidad económica. La cadena está realizando un análisis financiero minucioso para evaluar las consecuencias de esta decisión, incluyendo una potencial revisión del valor de sus activos en la isla.
En un contexto regional, la decisión de Meliá es un reflejo de las complicaciones que enfrentan los inversores y empresarios en Cuba, donde la inestabilidad política y las limitaciones económicas han generado un entorno incierto que afecta tanto a la inversión extranjera como a las operaciones locales.