Melilla recupera la calma tras dos noches de presión migratoria
La valla de Melilla experimentó tensiones migratorias en las últimas dos noches, pero la situación se ha relajado. Miles de migrantes intentaron ingresar, provocando un gran operativo de seguridad en la zona.

Melilla ha vuelto a una situación de calma tras experimentar dos noches de intensa presión migratoria en su frontera con Marruecos. Estas jornadas estuvieron marcadas por intentos de entrada irregular de grupos de migrantes, que, en su mayoría, eran jóvenes provenientes de diferentes regiones del Magreb. Durante esta etapa, se observo la movilización constante de patrullas de seguridad y la utilización de materiales antidisturbios por parte de las autoridades para contener a los migrantes que intentaban cruzar la valla.
Uno de los puntos más críticos fue el área cercana al paso fronterizo de Beni-Enzar, que permanece cerrado por las operaciones de la llamada Operación Paso del Estrecho (OPE). Este cierre dejó a más de mil viajeros atrapados en el lado marroquí. A pesar de esto, se registraron múltiples intentos de acceso a la parte española, donde algunos migrantes lograron escalar la valla y sentarse sobre sus estructuras, conocidas como 'peines invertidos', dificultando así su propia detención.
Según informes, en la noche del jueves se registraron 130 entradas irregulares, incluyendo 84 menores, lo que llevó a que el número de acogidos en los centros de protección de Melilla superara el límite establecido por la declaración de contingencia migratoria. Este incremento es alarmante, dado que se triplicó la capacidad de los centros existentes, lo que plantea serios desafíos humanitarios y logísticos para la ciudad.
En respuesta a la afluencia de migrantes, las fuerzas de seguridad marroquíes lograron, en algunos casos, abortar intentos de entrada. Sin embargo, la presión en la frontera se mantiene constante, con grupos de migrantes intentando diariamente el cruce de la valla. La situación en la frontera es vigilada de cerca, con patrullas de la Guardia Civil en alerta ante la posibilidad de nuevos intentos.
En las primeras horas de la mañana, se constató un ambiente de calma, aunque la tensión podría resurgir rápidamente. Al ser Melilla un punto de entrada para migrantes que huyen de situaciones difíciles en sus países de origen, las autoridades en ambas naciones continúan enfrentándose a desafíos complejos en la administración de la crisis migratoria.
La situación en la valla de Melilla es un recordatorio de la continua crisis migratoria que enfrentan muchas regiones en el mundo, y que demanda no solo una respuesta en términos de seguridad, sino también un abordaje humanitario por parte de las autoridades locales y nacionales.