Menor agredió a otro en Plottier: Justicia ordena medidas a sus padres
Un incidente violento entre adolescentes en un skatepark de Plottier resultó en una condena para los padres del agresor, quienes deberán indemnizar a la víctima por sus lesiones. La decisión judicial incluyó además medidas educativas para el joven agresor.

Una pelea entre dos adolescentes en un skatepark de Plottier, Neuquén, deriva en una condena judicial que obliga a los padres de uno de ellos a indemnizar a la víctima. El chico agredido sufrió fracturas en el rostro y un diagnóstico de estrés postraumático, lo que motivó la intervención del Poder Judicial de la provincia.
El conflicto se produjo cuando uno de los menores empujó al otro de su bicicleta, provocando su caída. Tras el incidente, la víctima fue atendida de urgencia y se le realizaron estudios que confirmaron fracturas en la nariz y la zona maxilar, lo que requirió una cirugía. Un análisis psicológico posterior determinó que el joven sufrió efectos de estrés postraumático, afectando severamente su vida cotidiana.
Durante el juicio, la jueza civil María Eliana Reynals corroboró la responsabilidad del menor agresor. A pesar de que los padres del mismo intentaron desviar la culpa hacia un tercer adolescente, no lograron demostrar su versión. La sentencia obliga a los progenitores a cubrir los gastos médicos, farmacéuticos y psicológicos de la víctima, así como el daño moral correspondiente.
El hecho se enmarca en un contexto de rivalidad entre dos grupos de jóvenes que concurren al mismo colegio. Ambas partes presentaron versiones diferentes acerca de los antecedentes del enfrentamiento, que incluyó acusaciones mutuas de amenazas y provocaciones.
Además de la reparación del daño, el fallo incluyó una perspectiva restaurativa, donde se enfatizó la importancia de evitar estereotipos que relacionen la masculinidad con la violencia. La jueza exhortó al juvenil agresor, que ya es mayor de edad, a participar en talleres de resolución pacífica de conflictos y reflexión sobre nuevas masculinidades, con el fin de contrarrestar patrones violentos en la juventud.
Las medidas impuestas van más allá de simplemente sancionar el hecho violento; buscan contribuir a la educación y el desarrollo de una cultura que rechace la violencia como forma de expresión. Se considera esencial generar un cambio en la forma en que se construyen las masculinidades en la sociedad actual.
Este caso pone de relieve la responsabilidad de los adultos en el comportamiento de los menores y la necesidad de abordar la violencia entre adolescentes desde una óptica educativa y restaurativa, permitiendo la reflexión crítica sobre conductas que deben ser transformadas en los entornos sociales.