Milagro en Chimpay: un arma no disparó y evitó una tragedia
Un hecho violento en Chimpay tuvo un final inesperado cuando un revólver falló dos veces al intentar disparar contra una persona. La situación, que involucró a varios individuos, termina con lesiones y acusaciones de homicidio en grado de tentativa.

El pasado 15 de agosto, un incidente de violencia en Chimpay estuvo a punto de derivar en una tragedia, cuando un hombre, armado con un revólver calibre .22, apuntó a la cabeza de otra persona y gatilló en dos ocasiones sin que se produjeran disparos. Gracias a una falla mecánica, se evitó un desenlace fatal que podría haber comprometido la vida de la víctima. Alrededor de las 16:10, un grupo de al menos siete personas se acercó a una vivienda en calle Meripal al 300, generando un clima de hostilidad con gritos y amenazas de quemar el lugar.
Los ocupantes de la casa, tras oír los ruidos y ver la situación, salieron a la calle para confrontar a los agresores. Fue en medio de este conflicto que el presunto atacante disparó dos veces contra la cabeza de uno de los presentes, pero el revólver no funcionó. Posteriormente, este hombre le entregó el arma a un adolescente, quien intenta disparar nuevamente, logrando finalmente que una bala impactara contra un pilar de luz, sin causar lesiones a nadie en el lugar.
El Ministerio Público Fiscal ha acusado al autor de los disparos por homicidio agravado en grado de tentativa, dado el uso de un arma de fuego y la implicación de un menor, además de portación ilegal de arma y amenazas. Estas acusaciones se sustentan en un peritaje de Criminalística, grabaciones de cámaras de seguridad, entrevistas con vecinos y tres allanamientos realizados en el contexto de la investigación.
Durante la audiencia, el abogado defensor cuestionó la calificación de los cargos y sugerió la liberación del acusado con una restricción de acercamiento a las víctimas. Sin embargo, el fiscal argumentó que era necesario mantenerlo en prisión preventiva para asegurar que no interfiriera en la investigación, señalando el riesgo de reiteración delictiva.
El juez de Garantías, Gastón César Pierroni, aceptó los cargos y habilitó una investigación penal preparatoria de cuatro meses, ordenando que el imputado permaneciera detenido debido a los riesgos procesales evidentes. La Justicia tiene ahora ese período para avanzar en la recolección de pruebas y detallar los acontecimientos que estuvieron a un paso de culminar en un homicidio.