Milei convoca a Villarruel y gobernadores para reunión con el Papa León XIV
El Gobierno nacional ha convocado a Victoria Villarruel y a todos los gobernadores para participar en la recepción del Papa León XIV, que se llevará a cabo el 8 de noviembre en el Palacio Libertad. Esto ocurre a pesar de las tensiones políticas entre Villarruel y Javier Milei.

El próximo 8 de noviembre, el presidente Javier Milei recibirá al Papa León XIV en el Palacio Libertad, y ha extendido la invitación a la vicepresidenta Victoria Villarruel, así como a los 23 gobernadores y otros funcionarios de diversas fuerzas políticas. Este encuentro busca unir a autoridades del oficialismo y de la oposición, en un contexto político marcado por el enfrentamiento entre Milei y la vicepresidenta.
La recepción del Pontífice se desarrollará a las 18:30 horas, poco después de su llegada a Argentina, programada para las 16:30 en el Aeroparque Jorge Newbery. Además de Villarruel, asistirán mandatarios como Axel Kicillof de Buenos Aires, Ricardo Quintela de La Rioja, y Gildo Insfrán de Formosa, entre otros. Sin embargo, la lista de invitados excluye a expresidentes, lo cual el Gobierno justificó por la limitación de espacio en el Palacio y la prioridad que le da a las autoridades en funciones.
La invitación a Villarruel surge tras un pedido aprobado unánimemente en el Senado, el 29 de octubre, que solicitó la participación de la vicepresidenta en esta recepción. La propuesta, impulsada por José Mayans, recibió el apoyo de distintos bloques parlamentarios, reflejando un intento de cohesión en un ambiente político polarizado.
La visita del Papa también incluirá una serie de actividades previas, como un tributo al general San Martín y una bienvenida oficial en la Casa Rosada. Durante la recepción, también se espera la participación de jueces de la Corte Suprema y diplomáticos, en un intento de presentar un frente sólido y compartido entre las distintas facciones políticas del país.
La estrategia del Gobierno se ha enfocado en mostrar un espíritu plural y de unidad entre las autoridades nacionales y provinciales, independientemente de las diferencias políticas que podrían existir. Esto busca, además, minimizar las tensiones y utilizar la visita del Papa como una oportunidad de cohesión nacional.
En este contexto, se prevé una última reunión de coordinación para afinar detalles logísticos, asegurando que el encuentro con el pontífice transcurra sin inconvenientes, y que se realice en el marco de un evento institucional que marque un hito en las relaciones del Estado con la Iglesia.