Milei incorpora jueces de la AFA en su comitiva a París
El presidente Javier Milei ha elegido a tres jueces para acompañarlo en su viaje a París, a propuesta de su ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. Uno de los jueces incluidos tiene vínculos directos con la AFA, lo que ha generado polémica en diversos sectores.

El presidente de la Nación, Javier Milei, ha anunciado una inusual decisión al incluir en su comitiva a París a tres jueces, propuesta que provino de su ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. Esta acción ha despertado críticas y cuestionamientos por el contexto en el que se realiza y por los lazos de estos jueces con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Uno de los jueces seleccionados es Sergio Fernández, quien pertenece a la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal y está en el cargo de vicepresidente de la Comisión de Disciplina de la AFA. Este organismo ha sido el responsable de sanciones a clubes, lo que sugiere un entrelazamiento de intereses entre el poder judicial y el ámbito deportivo. Fernández, que tiene influencia considerable en su fuero, es una figura clave y su presencia en la delegación ha suscitado interrogantes sobre la separación de poderes.
Además de Fernández, la comitiva incluye al juez Eduardo Farah de la Cámara Federal de Buenos Aires, junto a un juez de Río Negro, cuya identidad aún no se ha revelado. Lo que destaca en este último caso es su relación familiar, ya que es hermano de un operador judicial vinculado al PJ y miembro de la Auditoría General de la Nación, lo que añade una capa de complejidad a la dinámica del viaje.
Desde la llegada de Mahiques al Ministerio de Justicia, tras la partida de Mariano Cúneo Libarona, se ha observado una tendencia en el ámbito judicial hacia decisiones que podrían beneficiar a la cúpula de la AFA, que incluye a Claudio “Chiqui” Tapia y su tesorero. Estos movimientos generan un clima de sospechas sobre la independencia del sistema judicial argentino, especialmente en un momento de alta polarización política.
La situación también se agrava por los vínculos personales, dado que el padre de Mahiques, Carlos Mahiques, es juez de la Cámara Federal de Casación Penal y tiene relaciones estrechas con el círculo judicial y gubernamental. Esto ha llevado a especulaciones sobre un posible nepotismo y a una mayor desconfianza hacia el accionar del gobierno en términos de justicia y equidad.
A medida que se aproxima el viaje, quedan interrogantes sobre cómo estas decisiones influirán en la percepción del poder judicial y en la relación entre el deporte y la política en Argentina. Esta situación evidencia la necesidad de una discusión más amplia sobre la transparencia y la ética dentro de las instituciones estatales.
En este contexto, el impacto de la elección de los integrantes de la comitiva puede resonar en la opinión pública, especialmente entre aquellos defensores de un sistema judicial libre de influencias externas. Se aguarda con interés cuál será la repercusión de este viaje en términos de sus actividades y las decisiones que puedan surgir de este encuentro internacional.